["itemContainer",{"xmlns:xsi":"http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance","xsi:schemaLocation":"http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd","uri":"http://repositorio.historiarecienteenlaeducacion.com/items/browse?collection=54&output=omeka-json&page=11","accessDate":"2026-05-13T13:50:35+00:00"},["miscellaneousContainer",["pagination",["pageNumber","11"],["perPage","10"],["totalResults","343"]]],["item",{"itemId":"5017","public":"1","featured":"0"},["fileContainer",["file",{"fileId":"1136"},["src","http://repositorio.historiarecienteenlaeducacion.com/files/original/3a4e82e09b181e15d5dc855ea31ee370.pdf"],["authentication","5f1b4b3caedfca50463f21388386bbdf"]]],["collection",{"collectionId":"70"},["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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Si hay una hija, prefieren dar dinero al sobrino var&oacute;n para que se compre una casa. De manera que las mujeres comienzan en desventaja a&uacute;n antes de casarse. El dictamen de la justicia empeora a&uacute;n m&aacute;s la situaci&oacute;n\", indic&oacute; a BBC Mundo Leta Hong Fincher.</p>\r\n<h2 class=\"story-body__crosshead\">&nbsp;</h2>\r\n<span class=\"image-and-copyright-container\"><img class=\"responsive-image__img js-image-replace\" src=\"https://ichef.bbci.co.uk/news/ws/304/amz/worldservice/live/assets/images/2014/09/12/140912092141_china_discriminacion_mujeres_propiedad_224x280_getty.jpg\" alt=\"Mujer china frente a maqueta de vivienda.\" width=\"224\" height=\"280\" data-highest-encountered-width=\"304\" /><span class=\"off-screen\">Derechos de autor de la imagen</span><span class=\"story-image-copyright\">GETTY</span></span><span class=\"off-screen\">Image caption</span><span class=\"media-caption__text\">Las mujeres figuran en el 30% de los registros de propiedad en China, seg&uacute;n una reciente encuesta.</span>\r\n<h2 class=\"story-body__crosshead\">Un caso particular</h2>\r\n<p>El caso de Zhang Yuan, citado por Leta Hong Fincher en su libro, es un claro ejemplo de esta nueva vulnerabilidad econ&oacute;mico-legal.</p>\r\n<p>En 2005 Zhang Yuan y su marido adquirieron un departamento en Pek&iacute;n por US$30.000.</p>\r\n<p>El departamento hoy vale US$317.000 &ndash;m&aacute;s de diez veces su precio original&ndash; pero lejos de alegrarse por esta r&aacute;pida valorizaci&oacute;n de su hogar Zhang se siente amenazada porque en el t&iacute;tulo de propiedad s&oacute;lo aparece el nombre del marido.</p>\r\n<p>En su momento Zhang, una profesional independiente, acept&oacute; la norma cultural por la cual el marido registraba la propiedad a su nombre a pesar de que ella contribu&iacute;a en partes iguales en los pagos de la hipoteca.</p>\r\n<p>Con el nacimiento de un hijo y los dos a&ntilde;os de licencia que tom&oacute; para cuidarlo, su situaci&oacute;n se torn&oacute; m&aacute;s precaria y dependiente.</p>\r\n<p>\"Este caso es el de muchas mujeres profesionales que, por una raz&oacute;n u otra, no tienen su nombre en el t&iacute;tulo de propiedad. Incluso mujeres que quieren que su nombre figure, terminan cediendo a la presi&oacute;n social\", se&ntilde;ala Leta Hong Fincher.</p>\r\n<h2 class=\"story-body__crosshead\">Perder el tren</h2>\r\n<span class=\"image-and-copyright-container\"><img class=\"responsive-image__img js-image-replace\" src=\"https://ichef-1.bbci.co.uk/news/ws/304/amz/worldservice/live/assets/images/2014/09/12/140912092600_china_discriminacion_mujeres_propiedad_624x351_getty.jpg\" alt=\"Pareja reci&eacute;n casada en China.\" width=\"624\" height=\"351\" data-highest-encountered-width=\"304\" /><span class=\"off-screen\">Derechos de autor de la imagen</span><span class=\"story-image-copyright\">GETTY</span></span><span class=\"off-screen\">Image caption</span><span class=\"media-caption__text\">En 2011 la Corte Suprema China dictamin&oacute; que, en caso de divorcio, la propiedad queda enteramente en manos del que figura como titular.</span>\r\n<p>La resoluci&oacute;n de la Corte Suprema no s&oacute;lo crea una creciente vulnerabilidad socioecon&oacute;mica para las mujeres sino que les hace perder el tren del gran auge inmobiliario chino.</p>\r\n<p>\"Es la m&aacute;xima acumulaci&oacute;n de riqueza inmobiliaria de la historia. Se calcula que equivale a un 3,3% de todo el Producto Interno Bruto chino, unos US$27billones. Y las mujeres est&aacute;n b&aacute;sicamente excluidas\", indic&oacute; a BBC Mundo Leta Hong Fincher.</p>\r\n<p>La privatizaci&oacute;n de la vivienda p&uacute;blica de 1998 contribuy&oacute; a esta creciente vulnerabilidad al quitarle a las mujeres el \"techo protector\" del estado.</p>\r\n<p>Shang Wen, citada en el libro de Leta Hong Fincher, fue m&aacute;s afortunada.</p>\r\n<p>Sus padres, profesionales de ideas \"avanzadas\", le compraron un departamento en Pek&iacute;n en 2004 y lo pusieron a su nombre.</p>\r\n<p>El casamiento posterior, seguido de un divorcio por violencia dom&eacute;stica, no la dej&oacute; desprotegida y hoy, a los 32 a&ntilde;os, con un hijo, tiene trabajo y el respaldo de una propiedad que vale unos US$150.000, cinco veces m&aacute;s que lo que pagaron sus padres.</p>\r\n<span class=\"image-and-copyright-container\"><img class=\"responsive-image__img js-image-replace\" src=\"https://ichef.bbci.co.uk/news/ws/304/amz/worldservice/live/assets/images/2014/09/12/140912092511_china_discriminacion_mujeres_propiedad_624x351_getty.jpg\" alt=\"Agencia inmobiliaria en China.\" width=\"624\" height=\"351\" data-highest-encountered-width=\"304\" /><span class=\"off-screen\">Derechos de autor de la imagen</span><span class=\"story-image-copyright\">GETTY</span></span><span class=\"off-screen\">Image caption</span><span class=\"media-caption__text\">La resoluci&oacute;n de la Corte Suprema hace a las mujeres perder el tren del gran boom inmobiliario chino</span>\r\n<p>El caso es sintom&aacute;tico por otra raz&oacute;n. Seg&uacute;n ella misma admite, se cas&oacute; a los 28 a&ntilde;os ante el temor de no encontrar marido.</p>\r\n<p>\"A los 30 se considera que una mujer no puede casarse. Hay mucha presi&oacute;n. S&eacute; que es est&uacute;pido, pero una lo siente\", comenta Shang.</p>\r\n<h2 class=\"story-body__crosshead\">\"Shengnu\" o la normalidad femenina</h2>\r\n<p>El t&eacute;rmino para las mujeres que no hallan marido a determinada edad es \"shengnu\", literalmente, de sobra (sheng), mujer (nu).</p>\r\n<p>Esta idea de vida obsoleta o in&uacute;til si no hay matrimonio tuvo una sanci&oacute;n oficial en 2007 cuando la Federaci&oacute;n de la Mujer en China, organismo oficial creado en 1949, aconsej&oacute; a las mujeres que tuvieran en cuenta que despu&eacute;s de los 27 ser&iacute;an consideradas \"shengnu\" y hallar&iacute;an muy dif&iacute;cil casarse y tener una vida plena.</p>\r\n<p>Desde entonces la Federaci&oacute;n ha publicado art&iacute;culos en su p&aacute;gina web como \"Las ocho cosas que puede hacer para salir de la trampa del 'Shengnu'\" o \"&iquest;Tenemos que simpatizar realmente con las 'Shengnu'?\", que apuntan a generar ansiedad y prisa entre las mujeres de determinada edad.</p>\r\n<span class=\"image-and-copyright-container\"><img class=\"responsive-image__img js-image-replace\" src=\"https://ichef.bbci.co.uk/news/ws/304/amz/worldservice/live/assets/images/2014/09/12/140912092420_china_discriminacion_mujeres_propiedad_624x351_getty.jpg\" alt=\"Mujer china con ni&ntilde;o.\" width=\"624\" height=\"351\" data-highest-encountered-width=\"304\" /><span class=\"off-screen\">Derechos de autor de la imagen</span><span class=\"story-image-copyright\">GETTY</span></span><span class=\"off-screen\">Image caption</span><span class=\"media-caption__text\">La Federaci&oacute;n de Mujeres de China fue creada bajo la consigna de Mao Tse Tung de que las \"mujeres sostienen la mitad del cielo\".</span>\r\n<p>Editorialmente hay un particular ensa&ntilde;amiento con las profesionales.</p>\r\n<p>\"Las chicas bonitas no necesitan educarse para casarse con una familia rica y poderosa, pero las que tienen un aspecto com&uacute;n y corriente tendr&aacute;n muchas dificultades. Estas chicas se profesionalizan m&aacute;s para incrementar su valor. La tragedia es que no se dan cuenta que, a medida que las mujeres se hacen mayores, valen menos, de manera que para cuando obtienen su doctorado, son como viejas y amarillentas perlas\", se&ntilde;ala un art&iacute;culo.</p>\r\n<p>Seg&uacute;n Leta Hong Fincher, hay una clara sincron&iacute;a entre estos art&iacute;culos y la pol&iacute;tica oficial del Consejo del Estado respecto a un problema crucial para un pa&iacute;s con casi 1.400 millones de personas: la planificaci&oacute;n familiar.</p>\r\n<div class=\"pullout-inner\">\r\n<div class=\"quote-inner\">\r\n<blockquote class=\"quote\">Muchas mujeres profesionale, por una raz&oacute;n u otra, no tienen su nombre en el t&iacute;tulo de propiedad. Incluso mujeres que quieren que su nombre figure, terminan cediendo a la presi&oacute;n socialLeta Hong Fincher, autora de \"Leftover Women\"</blockquote>\r\n</div>\r\n</div>\r\n<p>\"Poco antes de la definici&oacute;n oficial del 'Shengnu', el consejo lanz&oacute; una reforma del programa de planificaci&oacute;n familiar para 'mejorar la calidad de la poblaci&oacute;n', una idea basada en la promoci&oacute;n de una calidad gen&eacute;tica superior. El Consejo nombr&oacute; a la Federaci&oacute;n como uno de los m&aacute;s importantes ejecutores de esta pol&iacute;tica\", se&ntilde;ala Leta Hong Fincher.</p>\r\n<p>El moralismo de esta campa&ntilde;a es notable y apunta al sector m&aacute;s pasible de suministrar ese material gen&eacute;tico superior.</p>\r\n<p>En un art&iacute;culo denosta a las profesionales que \"se creen muy avanzadas porque van a clubes nocturnos para tener una relaci&oacute;n de una noche y terminan de amantes de un funcionario o un rico, olvidadas cuando son mayores\".</p>\r\n<h2 class=\"story-body__crosshead\">Sostener la mitad del cielo</h2>\r\n<p>La Federaci&oacute;n de Mujeres de China fue creada con el triunfo de la revoluci&oacute;n comunista bajo la consigna popularizada por Mao Zedong de que las \"mujeres sostienen la mitad del cielo\".</p>\r\n<p>En su momento el mao&iacute;smo represent&oacute; un gran salto respecto a una sociedad para la que las mujeres eran ciudadanas de cuarta categor&iacute;a.</p>\r\n<p>Una de las costumbres m&aacute;s conocidas del premao&iacute;smo &ndash;la de vendar muy ajustadamente los pies de las ni&ntilde;as para que no crecieran y fueran m&aacute;s atractivas al hombre&ndash; reflejaba este sometimiento econ&oacute;mico-social a nivel corporal y subjetivo.</p>\r\n<span class=\"image-and-copyright-container\"><img class=\"responsive-image__img js-image-replace\" src=\"https://ichef.bbci.co.uk/news/ws/304/amz/worldservice/live/assets/images/2014/09/12/140912092700_china_discriminacion_mujeres_propiedad_304x171_getty.jpg\" alt=\"Construcci&oacute;n en China.\" width=\"304\" height=\"171\" data-highest-encountered-width=\"304\" /><span class=\"off-screen\">Derechos de autor de la imagen</span><span class=\"story-image-copyright\">GETTY</span></span><span class=\"off-screen\">Image caption</span><span class=\"media-caption__text\">Se calcula que el sector inmobiliario equivale a un 3,3% de todo el Producto Interno Bruto chino, unos US$27 billones.</span>\r\n<p>Uno de los objetivos del libro de Leta Hong Fincher es \"terminar con el mito\" de que a las mujeres les hab&iacute;a ido muy bien en la China promercado y postsocialista.</p>\r\n<p>\"La reivindicaci&oacute;n femenina fue un objetivo expl&iacute;cito del Partido Comunista a comienzos de la revoluci&oacute;n. Esto se ve claramente en la propaganda oficial que mostraba a mujeres m&eacute;dicas, ingenieras, astronautas, siempre a la par del hombre. Pero la realidad es que hoy las mujeres no est&aacute;n protegidas contra la violencia dom&eacute;stica y tienen menos acceso a las redes empresarias y menos apoyo financiero de sus familias\", se&ntilde;ala Fincher.</p>\r\n<p>Ni la pol&iacute;tica del hijo &uacute;nico implementada en los ochenta logr&oacute; desbarrancar esta ancestral prerrogativa masculina.</p>\r\n<p>El progreso econ&oacute;mico y el ascenso de una nueva clase media que buscaba lo mejor para su &uacute;nica hija contribuyeron a que las mujeres avanzaran mucho a nivel universitario, pero generaron claras desigualdades en el reparto de la bonanza.</p>\r\n<p>El impacto queda muy claro en la voz de Zhang Yuan, una de las entrevistadas por Fincher:</p>\r\n<p>\"Estoy muy preocupada por el futuro. La ley es terriblemente injusta en China\".</p>"]]]],["element",{"elementId":"53"},["name","Enlace"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"33390"},["text","<a href=\"http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/09/140912_economia_china_mujeres_discriminacion_propiedades_lv\" target=\"_blank\">http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/09/140912_economia_china_mujeres_discriminacion_propiedades_lv</a>"]]]]]],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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Y, en ese al menos, China ya ha alcanzado a Europa. Un informe de la Agencia de Evaluaci&oacute;n Medioambiental de Holanda y el Centro de Investigaci&oacute;n Conjunta de la Comisi&oacute;n Europea calcula que China lanz&oacute; a la atm&oacute;sfera 9.700 millones de toneladas de di&oacute;xido de carbono en 2011 &mdash;un 9% m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior&mdash;, lo que supone 7,2 toneladas por habitante. Mientras, los 27 pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n produjeron 7,5 toneladas por cabeza. Estados Unidos est&aacute; en 17,3 toneladas por persona, en una clasificaci&oacute;n que est&aacute; liderada por Australia, con 19 toneladas. Espa&ntilde;a est&aacute; en 6,4. Las emisiones en todo el mundo de CO<span>2</span>&nbsp;&mdash;di&oacute;xido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero&mdash; fueron de 34.000 millones de toneladas, un 3% m&aacute;s que en 2010.</p>\r\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" data-google-query-id=\"CIHf6ubhktUCFUahUQod7qkH6A\">\r\n<div id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/sociedad/intext_0__container__\"><iframe id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/sociedad/intext_0\" title=\"3rd party ad content\" name=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/sociedad/intext_0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" width=\"1\" height=\"1\" data-integralas-id-2d20871d-3c34-a246-9fca-89221ecab845=\"\"></iframe></div>\r\n</div>\r\n<p>El emparejamiento entre la UE y China llega por dos caminos opuestos. En la primera, las emisiones bajaron un 30%, debido principalmente a la debilidad de la actividad econ&oacute;mica por la crisis, los inviernos suaves y los altos precios del petr&oacute;leo. Sin embargo, en China han subido con rapidez en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Ello se debe &ldquo;a su tasa de crecimiento econ&oacute;mico (un 9,2% en 2011) y especialmente, a la fuerte actividad de construcci&oacute;n de inmuebles e infraestructuras&rdquo;, dice el informe.</p>\r\n<p>China, que en 2009 super&oacute; a Estados Unidos como primer pa&iacute;s generador de CO<span>2</span>, representa ahora el 29% del total, frente al 16% de EE UU, el 11% de la UE, el 6% de India, el 5% de Rusia y el 4% de Jap&oacute;n.</p>\r\n<div class=\"teads-inread\">\r\n<div>\r\n<div class=\"teads-ui-components-label\">&nbsp;</div>\r\n<div id=\"teads0\" class=\"teads-player\"><iframe frameborder=\"0\" scrolling=\"no\" width=\"320\" height=\"240\"></iframe></div>\r\n<div class=\"teads-ui-components-credits\">&nbsp;</div>\r\n</div>\r\n</div>\r\n<p>&nbsp;</p>\r\n<a name=\"sumario_1\"></a>\r\n<div class=\"sumario__interior\">\r\n<h3 class=\"sumario-titulo\"><span class=\"sin_enlace\">M&Aacute;S INFORMACI&Oacute;N</span></h3>\r\n<div class=\"sumario-texto\">\r\n<div class=\"apoyos\">\r\n<ul class=\"apoyos-listado\">\r\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\"><span class=\"apoyo-titulo\"><a href=\"https://elpais.com/diario/2011/07/11/sociedad/1310335207_850215.html\">\"China no se puede parar por las emisiones\"</a></span></li>\r\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\"><span class=\"apoyo-titulo\"><a href=\"https://elpais.com/diario/2007/06/05/opinion/1180994404_850215.html\">China y el calentamiento</a></span></li>\r\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\"><span class=\"apoyo-titulo\"><a href=\"https://elpais.com/diario/2011/11/24/sociedad/1322089204_850215.html\">La UE exigir&aacute; a China y EE UU una hoja de ruta para reducir emisiones</a></span></li>\r\n</ul>\r\n</div>\r\n</div>\r\n</div>\r\n<p>De alguna manera, el descenso en los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados compensa la subida de los pa&iacute;ses emergentes. El resultado es que, seg&uacute;n el informe, parece que ser&aacute; posible limitar la subida de la temperatura media de la Tierra a 2 grados cent&iacute;grados respecto a los niveles de la era preindustrial &mdash;el objetivo de las negociaciones de Naciones Unidas contra el cambio clim&aacute;tico&mdash; &ldquo;si las emisiones acumuladas en el periodo 2000-2050 no exceden los 1,5 billones de toneladas de CO<span>2</span>&rdquo;. Pero advierte que &ldquo;si contin&uacute;a el aumento global de emisiones de CO<span>2</span>, las emisiones acumuladas superar&aacute;n ese total en las dos pr&oacute;ximas d&eacute;cadas&rdquo;.</p>\r\n<p>Pek&iacute;n y otros Gobiernos de pa&iacute;ses en desarrollo, como India, temen que si ponen l&iacute;mite a sus tasas de contaminaci&oacute;n, la velocidad a la que crecen sus econom&iacute;as se vea afectada, por lo que han pedido exenciones en las negociaciones internacionales para la lucha contra el cambio clim&aacute;tico. Argumentan que como naciones menos avanzadas y con menor tasa de emisi&oacute;n per c&aacute;pita que el mundo industrializado no deben ser sometidas a las mismas restricciones. El hito alcanzado por Pek&iacute;n, al igualar en emisi&oacute;n por persona a la UE, puede restar argumentos a los negociadores chinos a partir de ahora.</p>\r\n<p>&ldquo;La tendencia china es m&aacute;s o menos similar desde 2002, acumulando algo m&aacute;s de media tonelada de emisiones de CO<span>2</span>&nbsp;per c&aacute;pita y por a&ntilde;o&rdquo;, afirma Xavier Labandeira, catedr&aacute;tico de Econom&iacute;a de la Universidad de Vigo y Director del centro de investigaci&oacute;n Economics for Energy. &ldquo;Esto hace que converja muy r&aacute;pidamente a unas emisiones per c&aacute;pita con ligera tendencia a la baja de la Uni&oacute;n Europea desde 1990. Esa tendencia europea se debe a la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas clim&aacute;ticas durante la &uacute;ltima d&eacute;cada (principalmente el mercado de derechos de emisi&oacute;n) y tambi&eacute;n a la recesi&oacute;n econ&oacute;mica que vivimos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os&rdquo;, indica. &ldquo;En cualquier caso las cifras reflejan el papel creciente de China como f&aacute;brica del mundo, lo que unido a un sector energ&eacute;tico muy dependiente del carb&oacute;n (en torno al 50% del carb&oacute;n mundial se quema en China), explica ese fen&oacute;meno&rdquo;, a&ntilde;ade.</p>\r\n<a name=\"sumario_2\"></a>\r\n<div class=\"sumario__interior\">\r\n<div class=\"sumario-texto\">\r\n<p class=\"texto_grande\">Australia lidera la clasificaci&oacute;n con 19 toneladas por persona</p>\r\n</div>\r\n</div>\r\n<p>Este experto, sin embargo, apunta un matiz. Es ese papel de proveedor universal enmascara &ldquo;que buena parte de las emisiones que se realizan en China responden a la demanda exterior de sus productos y a la deslocalizaci&oacute;n de ciertas actividades productivas (y sus emisiones) desde otros pa&iacute;ses&rdquo;. Es decir, aumentan sus emisiones porque fabrica lo que los dem&aacute;s pa&iacute;ses usan.</p>\r\n<p>China se ha fijado como objetivo reducir las emisiones de di&oacute;xido de carbono por unidad de PIB un 40-45% entre 2005 y 2020, pero el r&aacute;pido crecimiento de su econom&iacute;a implica que la generaci&oacute;n de contaminantes seguir&aacute; aumentando en t&eacute;rminos absolutos. Labandeira lo explica as&iacute;: primero, &ldquo;a&uacute;n queda mucho camino para que China alcance los niveles de emisiones per c&aacute;pita de EE UU, que hoy casi triplican a los chinos&rdquo;. Adem&aacute;s, &ldquo;supongo que China har&aacute; esfuerzos para que no se produzca una convergencia hacia la situaci&oacute;n americana ya que cuestiones como la dependencia energ&eacute;tica, la mejora en su competitividad o la contaminaci&oacute;n local suponen un incentivo importante para pol&iacute;ticas de ahorro y eficiencia energ&eacute;tica&rdquo;.</p>\r\n<p>Por eso, aunque China sigue oponi&eacute;ndose oficialmente a que se le impongan desde fuera reducciones en sus emisiones, les parece injusto tener que apretarse el cintur&oacute;n cuando los pa&iacute;ses ricos nunca lo hicieron &mdash;lo que les permiti&oacute; llegar a su nivel de desarrollo&mdash; , el catedr&aacute;tico cree que ser&aacute; el propio pa&iacute;s el que, por su inter&eacute;s, tome medidas. &ldquo;De hecho, en el corto plazo es m&aacute;s probable que las mejoras que se produzcan en China se deban a esas razones que a la adopci&oacute;n de l&iacute;mites estrictos de emisiones en el marco de un acuerdo internacional&rdquo; similar al de Kyoto.</p>\r\n<a name=\"sumario_3\"></a>\r\n<div class=\"sumario__interior\">\r\n<div class=\"sumario-texto\">\r\n<p class=\"texto_grande\">Los pa&iacute;ses emergentes aducen que necesitan contaminar m&aacute;s para crecer</p>\r\n</div>\r\n</div>\r\n<p>No es el &uacute;nico. El l&iacute;der de esta clasificaci&oacute;n, Australia, se ha sumado al n&uacute;mero creciente de pa&iacute;ses que han impuesto una tasa sobre la generaci&oacute;n de carbono, y a partir del 1 de julio la aplica a las 500 mayores empresas contaminantes. Durante tres a&ntilde;os, el precio ser&aacute; fijo: el primer a&ntilde;o, 23 d&oacute;lares australianos (19,6 euros) por tonelada; el segundo, 24,15 d&oacute;lares y el tercero, 25,4 d&oacute;lares. En julio de 2015, entrar&aacute; en vigor un sistema de comercio de emisiones y el precio ser&aacute; establecido por el mercado.</p>\r\n<p>China est&aacute; planeando imponer una tasa de carbono a los grandes consumidores de energ&iacute;a a partir de 2015, con un valor estimado de 10 yuanes por tonelada (1,28 euros).</p>\r\n<p>La situaci&oacute;n es cr&iacute;tica. Labandeira la resume as&iacute;: &ldquo;China es desde hace tiempo el principal emisor mundial, en t&eacute;rminos absolutos, de CO2. En t&eacute;rminos relativos tambi&eacute;n est&aacute; mostrando una evoluci&oacute;n claramente negativa. Por ello ser&aacute; un pa&iacute;s crucial para que se pueda mantener el aumento de temperatura por debajo de dos grados. El problema es que muchas de las emisiones que se van a&ntilde;adiendo tienen un cierto car&aacute;cter irreversible, como cuando se construye una central t&eacute;rmica de carb&oacute;n. Por ello muchas veces se afirma que se est&aacute; cerrando, en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, la ventana de oportunidad para que el aumento de temperatura no supere ciertos umbrales&rdquo;.</p>\r\n<a name=\"sumario_4\"></a>\r\n<div class=\"sumario__interior\">\r\n<h4 class=\"sumario-titulo\"><span class=\"sin_enlace\">UNA NEGOCIACI&Oacute;N AL RALENT&Iacute;</span></h4>\r\n<div class=\"sumario-texto\">\r\n<p class=\"sumario-autor\">RAFAEL M&Eacute;NDEZ, MADRID</p>\r\n<p class=\"texto_grande\">La negociaci&oacute;n del clima se mueve con una extraordinaria lentitud. En 2009, en la cumbre de Copenhague, los pa&iacute;ses pactaron limitar el calentamiento a dos grados cent&iacute;grados este siglo, aunque para ello solo fijaron objetivos voluntarios.</p>\r\n<p class=\"texto_grande\">El Protocolo de Kioto no obliga ni a China ni al resto de pa&iacute;ses emergentes (tampoco a Estados Unidos, que no lo ratific&oacute;). China no se ha negado a frenar el aumento de sus emisiones, pero s&iacute; ha puesto todos los recelos a que un tratado internacional le imponga obligaciones y a que sus emisiones sean controladas por la comunidad internacional (ya que son una fuente indirecta pero fiable para conocer la actividad econ&oacute;mica de un pa&iacute;s).</p>\r\n<p class=\"texto_grande\">Los grandes pa&iacute;ses en desarrollo piden que no solo se tengan en cuenta las emisiones por habitante, ya que estaban inevitablemente destinados a igualar a los pa&iacute;ses desarrollados. Tambi&eacute;n piden considerar las &ldquo;emisiones hist&oacute;ricas&rdquo;, la contribuci&oacute;n de cada pa&iacute;s al calentamiento global desde el comienzo de la Revoluci&oacute;n Industrial y la quema de combustibles f&oacute;siles. All&iacute; saldr&iacute;an ganando sin ninguna duda porque su desarrollo ha sido menor hasta ahora.</p>\r\n<p class=\"texto_grande\">En las &uacute;ltimas cumbres del clima, la principal oposici&oacute;n no ha venido de China, sino de India. Nueva Delhi ve que se da por hecho que tendr&aacute; las mismas obligaciones que Pek&iacute;n aunque con los n&uacute;meros a&uacute;n est&aacute; muy lejos. Las emisiones de CO2 por habitante en India est&aacute;n a&uacute;n por debajo de las dos toneladas (China est&aacute; en 7,2), aunque crecen a gran velocidad.</p>\r\n<p class=\"texto_grande\">Pero no son solo los pa&iacute;ses en desarrollo los que frenan la negociaci&oacute;n. El enviado de la Casa Blanca para el Cambio clim&aacute;tico, Todd Stern, sugiri&oacute; en julio que el mundo deb&iacute;a olvidarse del objetivo de los dos grados, que muchos cient&iacute;ficos consideran ya muy dif&iacute;cil de alcanzar porque se va a superar. Tras las cr&iacute;ticas de otros bloques de negociaci&oacute;n, EE UU insisti&oacute; en un comunicado en que manten&iacute;a el compromiso.</p>\r\n<p class=\"texto_grande\">En 2010 en Durban (Sud&aacute;frica), los pa&iacute;ses acordaron iniciar una nueva negociaci&oacute;n para conseguir alg&uacute;n tipo de acuerdo que incluyera a todas las partes &mdash;incluidos los pa&iacute;ses en desarrollo&mdash; y que debe entrar en vigor en 2020.</p>\r\n<p class=\"texto_grande\">La pr&oacute;xima cumbre tendr&aacute; lugar en Doha (Catar) a final de a&ntilde;o, pero las reuniones preparatorias han concluido sin avances significativos.</p>\r\n<p class=\"texto_grande\">El CO2 se acumula en la atm&oacute;sfera y retiene el calor que emite la tierra, Causa as&iacute; el efecto invernadero, conocido desde finales del siglo XIX. Con la quema de combustibles f&oacute;siles (carb&oacute;n, petr&oacute;leo, gas...) la concentraci&oacute;n en la atm&oacute;sfera comenz&oacute; a aumentar y, seg&uacute;n la mayor&iacute;a de los cient&iacute;ficos, eso ha llevado a un incremento de la temperatura y a un aumento de fen&oacute;menos extremos como olas de calor.</p>\r\n<p class=\"texto_grande\">Para limitar el calentamiento a dos grados, el Panel Intergubernamental de Cambio Clim&aacute;tico concluy&oacute; que habr&iacute;a que estabilizar la concentraci&oacute;n de CO2 en la atm&oacute;sfera en unas 450 partes por mill&oacute;n. Actualmente ya roza las 400.</p>\r\n<p class=\"texto_grande\">Eso implicar&iacute;a que las emisiones deb&iacute;an tocar techo en muy pocos a&ntilde;os y reducirse dr&aacute;sticamente, porque el CO2 se mantiene en la atm&oacute;sfera durante un siglo.</p>\r\n<p class=\"texto_grande\">Para ello habr&iacute;a que cambiar radicalmente el sistema energ&eacute;tico y de transporte mundial, y por eso el acuerdo es tan complicado.</p>\r\n</div>\r\n</div>\r\n</div>\r\n</div>"]]]],["element",{"elementId":"53"},["name","Enlace"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"33383"},["text","<a href=\"https://elpais.com/sociedad/2012/08/13/actualidad/1344877367_610996.html\" target=\"_blank\">https://elpais.com/sociedad/2012/08/13/actualidad/1344877367_610996.html</a>"]]]]]],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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Se define como una tongqi &mdash;t&eacute;rmino de argot que se forma a partir de tongzhi (literalmente, camarada, pero tambi&eacute;n se emplea para identificar a un hombre homosexual), y qizi (esposa)&mdash;, aunque nunca pronuncia esta palabra en p&uacute;blico. No es un t&eacute;rmino ofensivo, pero le resulta humillante que la gente lo sepa porque nada en la vida le importaba tanto como casarse. Desde peque&ntilde;a so&ntilde;aba con el d&iacute;a de su boda y ten&iacute;a planeada la ceremonia al detalle: ser&iacute;a junto al mar, no con el t&iacute;pico qipao o vestido tradicional rojo de novia, sino con un vestido de cola blanco, como las princesas y &ldquo;las modelos de la Vogue&rdquo;. Se descalzar&iacute;a y bailar&iacute;a sobre la arena con su marido mientras al fondo se pon&iacute;a el sol. Ese era su plan. Desde peque&ntilde;a se hab&iacute;a empleado a fondo para ser un d&iacute;a la chica descalza de la playa, con el velo al viento. Al final todo le sali&oacute; al rev&eacute;s.</p>\r\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" data-google-query-id=\"CKOW7qLhktUCFYuhUQodKgEDjw\">\r\n<div id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/sociedad/intext_0__container__\"><iframe id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/sociedad/intext_0\" title=\"3rd party ad content\" name=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/sociedad/intext_0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" width=\"1\" height=\"1\" data-integralas-id-81d5014d-e3ae-6185-6519-4b52420f363a=\"\"></iframe></div>\r\n</div>\r\n<p>Es dif&iacute;cil determinar con exactitud cu&aacute;ntas tongqi hay en China. Se cree que unos 16 millones de mujeres est&aacute;n casadas con homosexuales, pero podr&iacute;an ser muchas m&aacute;s. Muchos homosexuales llevan una doble vida porque el coste de salir del armario es demasiado alto. La tolerancia que se practicaba en la antig&uuml;edad contrasta con el conservadurismo del &uacute;ltimo medio siglo.</p>\r\n<p>Durante las dinast&iacute;as Song, Ming y Qing, como en la Grecia antigua, el amor entre hombres era com&uacute;n, pero siempre se revest&iacute;a de met&aacute;foras y ambig&uuml;edad. Algunos poemas hablan tambi&eacute;n de relaciones &iacute;ntimas entre mujeres a las que separaban luego para que se casaran. La primera ley hom&oacute;foba entr&oacute; en vigor en 1740, durante la dinast&iacute;a Qing, aunque los gais no fueron perseguidos sistem&aacute;ticamente hasta 1949, con el nacimiento de la Rep&uacute;blica Popular. Para el mao&iacute;smo, los gais eran contrarrevolucionarios, hab&iacute;an abrazado una perversi&oacute;n capitalista y, por tanto, hab&iacute;a que eliminarlos. En el mejor de los casos los obligaban a casarse con una mujer y a tener hijos. En el peor, los castraban, torturaban o condenaban a trabajos forzados durante d&eacute;cadas. Los parques, las saunas y los retretes p&uacute;blicos se convirtieron en lugares de encuentros clandestinos entre hombres.</p>\r\n<p>Ser gay sigui&oacute; siendo delito hasta 1997 y solo al cabo de otros cuatro a&ntilde;os dej&oacute; de describirse como una enfermedad mental. Hoy los homosexuales siguen sin poder donar sangre porque se les considera un grupo peligroso. Existen bares, asociaciones de apoyo y alguna revista gay, pero es un circuito muy limitado. Para la sociedad china, profundamente confuciana, casarse y procrear es fundamental. En el &aacute;mbito rural, los homosexuales que se niegan a contraer matrimonio para guardar las apariencias se exponen a un calvario. La sex&oacute;loga He Xiaopei, del colectivo gay Pink Space, me cont&oacute; consternada que no sab&iacute;a c&oacute;mo ayudar a un campesino de 35 a&ntilde;os de Sichuan, a tres mil kil&oacute;metros al suroeste de Pek&iacute;n. El hombre viv&iacute;a en una aldea remota y llevaba d&iacute;as llam&aacute;ndola: sus vecinos se hab&iacute;an enterado de que era homosexual y no hab&iacute;a salido de su casa en varios meses por miedo a que lo lincharan.</p>\r\n<a name=\"sumario_1\"></a>\r\n<div class=\"sumario__interior\">\r\n<div class=\"sumario-texto\">\r\n<blockquote>\r\n<p>&ldquo;Cuando vi que ni siquiera pasaba la noche de bodas conmigo, me di cuenta de que no hab&iacute;a ganado nada cas&aacute;ndome&rdquo;</p>\r\n</blockquote>\r\n</div>\r\n</div>\r\n<p>Sincerarse es muy complicado. Muy poca gente se aventura a contarlo en casa. Cuando se acerca el A&ntilde;o Nuevo lunar, fecha en la que se re&uacute;nen las familias, empieza a aumentar la presi&oacute;n para los solteros en general, pero sobre todo para los homosexuales. Son conscientes de que en alg&uacute;n momento de la cena un familiar les preguntar&aacute; por qu&eacute; no tienen pareja y a qu&eacute; esperan para encontrarla. Desde hace unos a&ntilde;os, muchos gais y lesbianas se ponen en contacto a trav&eacute;s de foros especiales de Internet y pactan falsos noviazgos. Van primero a casa de uno y despu&eacute;s del otro para calmar a las familias respectivas, luego se vuelve cada uno a su hogar, y tan amigos. Al cabo de unas semanas anuncian que han roto o bien se casan y viven separados, pero mantienen las apariencias en las fiestas de guardar. (...)</p>\r\n<p>Casarse con Xu Bing significaba para ella una mezcla de muchas cosas: sentirse &uacute;til al ayudar a un amigo con problemas, abandonar el nido familiar, dejar de verse como una perdedora social y tener con quien alquilar, por fin, una barca de remos en el parque. Pero, sobre todo, supon&iacute;a una victoria hist&oacute;rica despu&eacute;s de tanto tiempo, un final feliz en su novela rosa particular.</p>\r\n<p>Las primeras discrepancias surgieron cuando empezaron a organizar la boda. Xiao Qiong no acababa de quitarse de la cabeza la playa, el velo, los invitados riendo y las luces indirectas. Xu Bing quer&iacute;a firmar un papel. Hab&iacute;a conocido a un chico que le gustaba y lo que m&aacute;s le apetec&iacute;a era brindar con &eacute;l por su libertad. (...)</p>\r\n<p>Fue una ma&ntilde;ana de invierno. Despu&eacute;s de firmar el certificado de matrimonio, comieron en un hotel, sin m&aacute;s pompa que la de cualquier cumplea&ntilde;os. Los padres de ella y los padres de &eacute;l, ni un invitado m&aacute;s. El novio llev&oacute; a cabo el ritual de servirle el t&eacute; a sus suegros. Mientras llenaba los vasos, exclam&oacute;: &ldquo;Padre, qu&eacute;dese tranquilo. Voy a cuidar de Xiao Qiong&rdquo;. A la novia se le revolvi&oacute; el est&oacute;mago pero no dijo nada.</p>\r\n<p>Despu&eacute;s de la cena, acompa&ntilde;aron a los mayores a sus coches. Cuando los vieron alejarse, Xiao Qiong y Xu Bing tambi&eacute;n se dijeron adi&oacute;s. Ella se fue a su piso y pas&oacute; su noche de bodas viendo la televisi&oacute;n y comiendo cacahuetes. &Eacute;l se march&oacute; al apartamento de su novio, donde se instal&oacute; desde el primer d&iacute;a. (...)</p>\r\n<p>A Xiao Qiong le gusta que quedemos para pasear. Cuando empieza a andar no para: pueden pasar horas antes de que decida sentarse. Dice que as&iacute; se relaja y que le viene bien para dormir. Lleva meses tomando infusiones de hierbas y ra&iacute;ces que su m&eacute;dico le prepara para conciliar el sue&ntilde;o. (...) &ldquo;Creo que estoy angustiada desde la boda&rdquo;, dice. &ldquo;No tuve ni anillo, ni luna de miel, ni fiesta en condiciones y me siento frustrada. Cuando vi que ni siquiera pasaba la noche de bodas conmigo, me di cuenta de que no hab&iacute;a ganado nada cas&aacute;ndome, pero era como una espiral de la que no sab&iacute;a c&oacute;mo salir&rdquo;.</p>"]]]],["element",{"elementId":"53"},["name","Enlace"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"33376"},["text","<a href=\"https://elpais.com/sociedad/2012/09/07/actualidad/1347031079_919429.html\" target=\"_blank\">https://elpais.com/sociedad/2012/09/07/actualidad/1347031079_919429.html</a>"]]]]]],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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Hasta entonces, viv&iacute;a en Jinan (capital de Shandong), donde vend&iacute;a verduras, y, antes de eso, fue campesino. &ldquo;Me fui de mi pueblo cuando ten&iacute;a 18 o 19 a&ntilde;os. &Eacute;ramos muchos y la tierra no daba para alimentar a una familia&rdquo;, cuenta en una nave cochambrosa, que hace tambi&eacute;n de vivienda, en la que vende cemento, en Dongba, un suburbio del extrarradio de Pek&iacute;n a unos 20 kil&oacute;metros del centro. &ldquo;Aqu&iacute; hay un gran mercado, hay m&aacute;s oportunidades y es f&aacute;cil hacer negocios&rdquo;, afirma junto a una estufa de carb&oacute;n, en una habitaci&oacute;n forrada de carteles verdes de una bebida refrescante, que aportan un poco de color a la miseria del lugar.</p>\r\n<a name=\"sumario_1\"></a>\r\n<div class=\"sumario__interior\"><a class=\"enlace\" href=\"https://elpais.com/elpais/2013/03/28/media/1364498612_681813.html\"><img src=\"https://ep01.epimg.net/internacional/imagenes/2013/03/30/actualidad/1364658274_571903_1364729530_sumario_normal.png\" alt=\"China lanza una masiva campa&ntilde;a de migraci&oacute;n del campo a la ciudad\" width=\"300\" height=\"238\" /><span class=\"boton_ampliar\">pulsa en la foto</span></a><span class=\"foto-firma\">ANTONIO ALONSO / EL PA&Iacute;S</span>\r\n<div class=\"sumario-texto\">&nbsp;</div>\r\n</div>\r\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" data-google-query-id=\"CM7fqaTfktUCFYygUQodwioKcg\">\r\n<div id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/internacional/intext_0__container__\"><iframe id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/internacional/intext_0\" title=\"3rd party ad content\" name=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/internacional/intext_0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" width=\"1\" height=\"1\" data-integralas-id-a9fda76d-f368-3297-9d67-d32ffce6acf6=\"\"></iframe></div>\r\n</div>\r\n<p>Su situaci&oacute;n es dura, pero Zhong es optimista. &ldquo;Nuestra calidad de vida ha mejorado en general&rdquo;, dice, sentado en un sill&oacute;n impregnado de polvo. A su lado, su esposa, Li Guili, tambi&eacute;n de 52 a&ntilde;os, asiente, pero le recuerda que, en invierno, la nave es un congelador; en verano, un horno, y, cuando llueve, el agua cae en el interior desde el techo. En una mesa, hay un plato con restos de fideos del almuerzo y un termo de agua caliente para el t&eacute;.</p>\r\n<p>Zhong y Li son dos entre los 260 millones de chinos que han emigrado del campo a las ciudades desde principios de la d&eacute;cada de los ochenta en busca del trabajo y las oportunidades que no tienen en sus pueblos. El proceso de urbanizaci&oacute;n se aceler&oacute; cuando, en diciembre de 1978, Deng Xiaoping puso en marcha el programa de apertura y reforma de la econom&iacute;a, y la mano de obra fluy&oacute; hacia las nuevas regiones industriales. Los controles sobre el movimiento de la poblaci&oacute;n fueron relajados, pero los emigrantes continuaron legalmente atados a sus lugares de origen por medio del&nbsp;<em>hukou</em>&nbsp;o registro de residencia, un sistema creado en 1958, que les impide en la pr&aacute;ctica instalarse con sus familias en las ciudades en las que trabajan porque no gozan de los mismos servicios sociales, de educaci&oacute;n y sanitarios que los locales. La mayor&iacute;a deja a los hijos con los abuelos y otros familiares en los pueblos.</p>\r\n<div class=\"teads-inread\">&nbsp;</div>\r\n<p>&nbsp;</p>\r\n<p>El Gobierno considera que ha llegado el momento de dar un nuevo impulso al proceso de urbanizaci&oacute;n.&nbsp;<a href=\"https://internacional.elpais.com/internacional/2013/03/17/actualidad/1363517133_176689.html\">Cree que el modelo actual de desarrollo ha alcanzado un punto de inflexi&oacute;n y debe pasar de una econom&iacute;a basada en la inversi&oacute;n y la exportaci&oacute;n a una m&aacute;s centrada en el consumo.</a>&nbsp;Para ello, es preciso que los habitantes de las zonas rurales mejoren sus ingresos y compren m&aacute;s, lo que, a su vez, requiere que cientos de millones emigren a las ciudades &mdash;ya que en el campo sobra mano de obra y falta empleo&mdash; y que los que lo hagan puedan vivir en igualdad de condiciones que los locales.</p>\r\n<p>Porque, a pesar de su optimismo, Zhong y Li saben que son ciudadanos de segunda en Pek&iacute;n, ya que su&nbsp;<em>hukou</em>&nbsp;es de su pueblo en Shandong. &ldquo;Si pudi&eacute;ramos, nos gustar&iacute;a tener la residencia aqu&iacute;&rdquo;, dice Li. &ldquo;En Pek&iacute;n, hay m&aacute;s lugar para progresar, y el seguro m&eacute;dico es mejor. En China, hay una gran desigualdad entre las ciudades y las zonas rurales&rdquo;, a&ntilde;ade Zhong. El matrimonio asegura que si pudieran trasladar el hukou a Jinan, donde viven sus dos hijos, tambi&eacute;n se ir&iacute;an all&iacute;. &ldquo;La vivienda en Pek&iacute;n es demasiado cara&rdquo;, afirma Zhong, que paga un alquiler de unos 1.000 yuanes (125 euros) al mes por la nave.</p>\r\n<p>El pasado 5 de marzo, el primer ministro saliente, Wen Jiabao, asegur&oacute; en el discurso del estado de la Naci&oacute;n que incrementar la demanda interna es vital para el futuro de la segunda econom&iacute;a del mundo y anunci&oacute; la aceleraci&oacute;n de la reforma del sistema del hukou para respaldar el proceso de urbanizaci&oacute;n. &ldquo;Hemos de acrecentar la capacidad de la gente para consumir, mantener estables sus expectativas al respecto, aumentar su deseo de consumir y mejorar el ambiente de consumo&rdquo;, dijo Wen.</p>\r\n<p>&ldquo;Claro que queremos gastar dinero, pero no tenemos&rdquo;, se queja Gao, una vendedora de verduras de la provincia de Henan de &ldquo;m&aacute;s de 40 a&ntilde;os&rdquo;, en el interior de la caja de un cami&oacute;n herrumbroso en el que viven un amigo, su esposa y dos hijos, en un descampado a unos cientos de metros de la nave de Zhong. Gao est&aacute; guardando el veh&iacute;culo junto con otras tres mujeres. Un catre ocupa el fondo del cami&oacute;n de pared a pared. Las bolsas de pl&aacute;stico con ropa cuelgan de las paredes. En el exterior, se eleva una hilera de edificios residenciales de ocho plantas reci&eacute;n acabados.</p>\r\n<p>&ldquo;Si tuviera hukou de Pek&iacute;n, podr&iacute;a venir y vivir con mi marido y mis dos hijos. Sin &eacute;l, los ni&ntilde;os no pueden ir a colegios p&uacute;blicos y tendr&iacute;a que pagar mucho en uno privado&rdquo;, afirma Xu Fan, de 32 a&ntilde;os, otra de las mujeres, que como Gao ha viajado desde Henan a la capital para ver a su esposo, que trabaja en la construcci&oacute;n.</p>\r\n<p>El 52,6% de la poblaci&oacute;n china &mdash;unos 700 millones de personas&mdash; viv&iacute;a a finales del a&ntilde;o pasado en las ciudades; pero esta cifra incluye los m&aacute;s de 200 millones emigrantes rurales que no tienen permiso de residencia. El Gobierno prev&eacute; que el porcentaje suba este a&ntilde;o a 53,37, lo que significa el desplazamiento de unos 10 millones de personas.</p>\r\n<p><a href=\"https://internacional.elpais.com/internacional/2012/01/19/actualidad/1326978777_206652.html\">La tendencia va a seguir al alza.</a>&nbsp;Se prev&eacute; que la poblaci&oacute;n urbana alcance 1.000 millones de almas para 2030. Las autoridades no han dado cifras oficiales de cu&aacute;ntas personas emigrar&aacute;n a las urbes, pero, seg&uacute;n expertos sin identificar citados por la agencia Reuters, Pek&iacute;n pretende gastar 40 billones de yuanes (cinco billones de euros) para que 400 millones de personas se hagan urbanas en la pr&oacute;xima d&eacute;cada, y que progresivamente la divisi&oacute;n entre el hukou rural y el de ciudad desaparezca.</p>\r\n<p>Kam Wing Chan, profesor en el departamento de Geograf&iacute;a y especialista en China en la Universidad de Washington, estima que las ciudades sumar&aacute;n 200 millones de nuevos residentes entre 2011 y 2020, frente a los 172 millones de la d&eacute;cada anterior.</p>\r\n<p>Para lograrlo, el Gobierno tendr&aacute; que incentivar la transferencia de suelo &mdash;con el consiguiente peligro de que se produzcan disputas&mdash; y modernizar la agricultura para que sea capaz de alimentar a una poblaci&oacute;n urbana creciente, al tiempo que controla el riesgo de que disminuya el suelo cultivable y evita un torrente de emigrantes que excedan la capacidad de absorci&oacute;n de las ciudades.</p>\r\n<p><a href=\"https://internacional.elpais.com/internacional/2010/03/05/actualidad/1267743605_850215.html\">&ldquo;Reformar el sistema del hukou requiere visi&oacute;n, deseo pol&iacute;tico y recursos, y no es f&aacute;cil tenerlos&rdquo;,</a>&nbsp;afirma Kam Wing Chan. &ldquo;Los gobiernos locales se resisten a la reforma del hukou porque no tienen dinero para pagar los servicios que necesitan los emigrantes. Muchos gobiernos locales han secuestrado tambi&eacute;n el programa de urbanizaci&oacute;n para quitar la tierra a los campesinos y apoyar una burbuja inmobiliaria para que suban los precios del suelo y llenar sus arcas. En esta nueva ronda de urbanizaci&oacute;n, contin&uacute;a existiendo ese riesgo&rdquo;.</p>\r\n<p>Consciente de los desaf&iacute;os, el nuevo primer ministro, Li Keqiang, ha afirmado que el Gobierno llevar&aacute; a cabo el proceso de urbanizaci&oacute;n de forma &ldquo;activa, pero prudente&rdquo;. &ldquo;La urbanizaci&oacute;n es un proyecto grande y complejo, que provocar&aacute; cambios profundos en la econom&iacute;a y la sociedad (&hellip;) Necesitar&aacute; el apoyo de la creaci&oacute;n de empleo y la provisi&oacute;n de servicios&rdquo;, ha advertido Li, para a&ntilde;adir que habr&aacute; que coordinar el desarrollo de ciudades grandes medianas y peque&ntilde;as, y evitar que &ldquo;rascacielos coexistan con poblados de chabolas&rdquo;.</p>\r\n<p>Li Changping, experto en Pek&iacute;n del Centro de Investigaci&oacute;n para la Construcci&oacute;n Rural de la Universidad de Hebei, da un consejo a las autoridades: &ldquo;El principal problema ser&aacute; el uso del suelo como fuente de financiaci&oacute;n por parte de los gobiernos locales. 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