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M&aacute;s de 8.000 musulmanes, la inmensa mayor&iacute;a hombres de entre 16 y 60 a&ntilde;os, fueron asesinados en siete d&iacute;as, del 12 al 19 de julio de 1995, por las tropas serbobosnias del general Ratko Mladic. El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, creado poco despu&eacute;s de esa matanza, investiga desde hace 10 a&ntilde;os lo ocurrido. De las vistas orales y del testimonio de los supervivientes que han regresado a Srebrenica se conocen los detalles de aquel genocidio. Veinte son los acusados en La Haya, pero el principal responsable, Mladic, sigue en libertad.</div>\r\n</div>\r\n<div id=\"roba_principal\" class=\"envoltorio_publi\">\r\n<div id=\"elpais_gpt-MPU1\" class=\"publi_luto_horizontal\" data-google-query-id=\"CP7Mo_fmmdUCFdKsUQodck8KFw\">\r\n<div id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/mpu1_0__container__\"><iframe id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/mpu1_0\" title=\"3rd party ad content\" name=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/mpu1_0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" width=\"300\" height=\"250\" data-integralas-id-7f36a5e3-43be-e4fb-7ce4-8298e1e4bc0c=\"\"></iframe></div>\r\n</div>\r\n</div>\r\n<div id=\"articulo_contenedor\" class=\"articulo__contenedor\">\r\n<div id=\"cuerpo_noticia\" class=\"articulo-cuerpo\">\r\n<p>En Srebrenica, el tiempo es vertical: las matanzas y los recuerdos se entremezclan en un presente continuo. M&aacute;s de 8.000 varones musulmanes de edades comprendidas entre 16 y 60 a&ntilde;os fueron asesinados del 12 al 19 de julio de 1995 por fuerzas dirigidas por el general serbobosnio Ratko Mladic. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, Srebrenica es una ciudad habitada por viudas que se preparan para conmemorar ma&ntilde;ana el aniversario de la peor matanza en suelo europeo desde el final de la II Guerra Mundial.</p>\r\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" data-google-query-id=\"CIPNo_fmmdUCFdKsUQodck8KFw\">\r\n<div id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0__container__\"><iframe id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0\" title=\"3rd party ad content\" name=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" width=\"1\" height=\"1\" data-integralas-id-12d1373b-10e2-8aa5-482a-d9d8b6cd1834=\"\"></iframe></div>\r\n</div>\r\n<p>Las fachadas de los edificios est&aacute;n mordidas por la metralla; los cristales fueron apedreados y las balaustradas robadas. En algunas viviendas se acomodaron serbios que escribieron junto a la puerta:&nbsp;<em>vivienda ocupada.</em>&nbsp;\"No existen casas donde viva una familia musulmana entera; hay casas en las que no hay nadie vivo que pueda regresar\", afirma Abdul&aacute; Burkovic, uno de los 4.000 que retornaron y a quien en 1995 le salv&oacute; ser cocinero de M&eacute;dicos Sin Fronteras.</p>\r\n<a name=\"sumario_3\"></a>\r\n<div class=\"sumario__interior\">\r\n<h3 class=\"sumario-titulo\"><span class=\"sin_enlace\">M&Aacute;S INFORMACI&Oacute;N</span></h3>\r\n<div class=\"sumario-texto\">\r\n<div class=\"apoyos\">\r\n<ul class=\"apoyos-listado\">\r\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\"><span class=\"apoyo-titulo\"><a href=\"https://elpais.com/internacional/2005/07/11/actualidad/1121032806_850215.html\">Bosnia rinde homenaje a las v&iacute;ctimas del genocidio de Srebrenica</a></span></li>\r\n</ul>\r\n</div>\r\n</div>\r\n</div>\r\n<p>A cinco kil&oacute;metros al norte, en Potocari, se yergue el esqueleto de una vieja f&aacute;brica de bater&iacute;as. En las caras del moj&oacute;n de la entrada est&aacute; escrito:&nbsp;<em>Dutchbat</em>&nbsp;y&nbsp;<em>UN</em>. Son restos de lo que tambi&eacute;n fue cuartel de las tropas holandesas encargadas de defender este enclave de Bosnia-Herzegovina de 536 kil&oacute;metros cuadrados, declarado seguro por el Consejo de Seguridad el 16 de abril de 1993, y que la propia ONU fue incapaz de defender.</p>\r\n<div class=\"teads-inread sm-screen\">\r\n<div>\r\n<div class=\"teads-ui-components-label\">PUBLICIDAD</div>\r\n<div id=\"teads0\" class=\"teads-player\"><iframe frameborder=\"0\" scrolling=\"no\" width=\"320\" height=\"240\"></iframe></div>\r\n<div class=\"teads-ui-components-credits\"><a href=\"http://inread-experience.teads.tv/\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\"><span class=\"teads-ui-components-credits-colored\">inRead</span>&nbsp;invented by Teads</a></div>\r\n</div>\r\n</div>\r\n<iframe width=\"320\" height=\"240\"></iframe>\r\n<p>&nbsp;</p>\r\n<h3>Preguntas para Clinton</h3>\r\n<p>Frente a la f&aacute;brica donde un 11 de julio de 1995 se hacinaron 25.000 civiles aterrorizados se extiende el memorial a las v&iacute;ctimas: c&eacute;sped cuidado y monolitos prometiendo otra vez el nunca m&aacute;s. En &eacute;l hay enterradas 1.327 personas. Ma&ntilde;ana ser&aacute;n sepultados en una ceremonia a la que asistir&aacute; el presidente de Serbia, Bor&iacute;s Tadic, otros 500 identificados tras a&ntilde;os de trabajo. En Tuzla y Visoko, 5.000 bolsas con restos humanos aguardan en las morgues el derecho a un apellido y a regresar junto a sus familias. Los dem&aacute;s permanecen ocultos en fosas a&uacute;n no descubiertas.</p>\r\n<p>Hatidza Mehmedovic tiene 53 a&ntilde;os y es presidenta de Madres de Srebrenica, una ONG dedicada a buscar desaparecidos, aunque ella a&uacute;n no ha localizado a su marido y a sus hijos, de 21 y 18 a&ntilde;os. \"Si supiera que los mataron enseguida, sin torturarlos, se me quitar&iacute;a la mitad de la pena\", dice en su casa de Potocari. Muestra un par de fotos y un cuaderno escolar: \"Si no fuera por estos recuerdos, los &uacute;nicos que conservo, pensar&iacute;a que jam&aacute;s tuve familia\". En 2003, en la inauguraci&oacute;n del memorial, no le permitieron hablar ante las autoridades, pero Hatidza pudo gritarle al ex presidente de Estados Unidos, Bill Clinton: \"&iquest;Por qu&eacute; no hizo algo? &iquest;Por qu&eacute; no hizo nada?\".</p>\r\n<p>Las l&aacute;pidas verdes de Potocari son de madera; destacan en letras plateadas los nombres y las fechas de nacimiento: 1948, 1955, 1962... De algunas penden s&iacute;mbolos religiosos; en otras, reposan ramos sobre la tierra abombada. Esas 1.327 tumbas y las que puedan llegar tienen algo terrible en com&uacute;n, 1995, el a&ntilde;o del fin del mundo para esta peque&ntilde;a poblaci&oacute;n encajonada entre monta&ntilde;as, hermosa y tranquila, y que los brit&aacute;nicos calificaron de \"pol&iacute;gono de tiro\" por su indefendible posici&oacute;n estrat&eacute;gica.</p>\r\n<p>En 10 a&ntilde;os de investigaciones del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) -con 20 acusados de genocidio, cr&iacute;menes de guerra y cr&iacute;menes contra la humanidad s&oacute;lo en Srebrenica-, se ha logrado, tras cientos de audiencias, establecer los hechos.</p>\r\n<p>El 2 de julio de 1995, Mladic decidi&oacute; atacar el enclave. Ese d&iacute;a espet&oacute; a sus hombres: \"Ha llegado la hora de acabar con los turcos\". Mantuvo en silencio sus comunicaciones y cuando en la ma&ntilde;ana del 6 lanz&oacute; un doble avance desde el sur sorprendi&oacute; a los defensores de un enclave con 40.000 habitantes, todos ellos musulmanes. Los 400&nbsp;<em>cascos azules,</em>&nbsp;diseminados y escasos de armas, moral y municiones, y sin un mandato claro para defender el territorio, optaron por el repliegue a la f&aacute;brica de bater&iacute;as. El Ej&eacute;rcito serbobosnio (BSA) tom&oacute; como rehenes a 55 holandeses para dificultar un ataque a&eacute;reo de la Unprofor (Fuerza de Protecci&oacute;n de Naciones Unidas en Bosnia-Herzegovina) y el 11 de julio, sin oposici&oacute;n de la&nbsp;<em>Armija</em>&nbsp;(Ej&eacute;rcito bosnio), la ciudad cay&oacute;.</p>\r\n<p>\"El 10 de julio [las autoridades bosnias] nos sacaron de nuestras casas. Dorm&iacute; en el hospital y el d&iacute;a 11 por la ma&ntilde;ana camin&eacute; a Potocari. Ca&iacute;an granadas y se escuchaban muchos disparos. La gente se volvi&oacute; loca; ten&iacute;a miedo: todos corr&iacute;amos y grit&aacute;bamos. Me dio tiempo a recoger una muda de ropa\", asegura Razija Smajlovic, de 68 a&ntilde;os, quien regres&oacute; a Srebrenica hace dos a&ntilde;os con una pensi&oacute;n equivalente a 40 euros. El d&iacute;a de la ca&iacute;da del enclave, mientras los jefes de la Unprofor en Zagreb vacacionaban o asist&iacute;an a un concierto en Dubrovnik, los habitantes de Srebrenica se organizaron en dos grupos. Unos 25.000, la mayor&iacute;a mujeres, ni&ntilde;os y ancianos, se refugiaron en la f&aacute;brica-cuartel del batall&oacute;n holand&eacute;s y otros 15.000, entre ellos los 5.000 defensores del enclave, se agruparon en un bosque pr&oacute;ximo. Su &uacute;nica opci&oacute;n era escapar campo atraviesa hacia Tuzla, en territorio controlado por el Gobierno de Sarajevo. \"Mis hijos y mi marido decidieron irse con ellos; a m&iacute; me mandaron a Potocari porque soy muy lenta caminando\", dice Hatidza. \"Fue mi hijo peque&ntilde;o el que m&aacute;s insisti&oacute;. Cuando nos separamos se tap&oacute; los ojos para no verme. Cada vez que me giraba le ve&iacute;a plantado con las manos en la cara. A&uacute;n siento sus brazos en mi cintura. Fue un error dejarles\".</p>\r\n<p>El d&iacute;a 12, un Mladic euf&oacute;rico apareci&oacute; en Potocari acompa&ntilde;ado de c&aacute;maras de la televisi&oacute;n serbobosnia, reparti&oacute; chocolatinas entre los ni&ntilde;os y prometi&oacute; a los civiles que ser&iacute;an evacuados en autobuses a una zona segura para ellos. Despu&eacute;s, con los focos apagados, orden&oacute; la separaci&oacute;n de los varones en edad de combatir para \"localizar a los criminales de guerra\".</p>\r\n<p>Cuando Ramiza Jabuboric, de 55 a&ntilde;os, lo vio supo que algo grave iba a suceder. \"Mi hija</p>\r\n<p>[Amidza] era traductora de los holandeses y hab&iacute;a escuchado en alguna reuni&oacute;n que ning&uacute;n var&oacute;n iba a salir con vida\". Los&nbsp;<em>cascos azules</em>&nbsp;se dejaron desarmar y franquearon la entrada de la f&aacute;brica a las tropas de Mladic para localizar a los presuntos combatientes. De ah&iacute; salieron presos 1.700 hombres en direcci&oacute;n a Bratunac, Petkovci, Kozluk, Kravica y Orohovac. A algunos les pasaron los blindados por encima; a los otros, los dispararon. Los holandeses elaboraron una lista de 242 varones a los que pretend&iacute;an salvar. Ninguno ha aparecido con vida.</p>\r\n<p>La noche del 12 de julio, Mladic -a quien el general brit&aacute;nico Rupert Smith, segundo jefe de la Unprofor en 1995, describi&oacute; como un&nbsp;<em>Pit bull:</em>&nbsp;\"Si muestras miedo, te salta a la yugular\"- cit&oacute; en el hotel Fontana de Bratunac, un edificio desvencijado de dos plantas y con una discoteca llamada Imperio, al coronel Thomas Karremans, jefe del batall&oacute;n holand&eacute;s. El general serbio altern&oacute; promesas con amenazas. Karremans, asustado, exhausto y desde esa ma&ntilde;ana sin comunicaciones exteriores, acept&oacute; fotografiarse junto a Mladic brindando con&nbsp;<em>rakija</em>&nbsp;(aguardiente). Fue la imagen de la claudicaci&oacute;n.</p>\r\n<p>Durante las negociaciones del hotel Fontana, los soldados serbios degollaron en la calle a un cerdo y al salir, Mladic espet&oacute; al holand&eacute;s delante del charco de sangre: \"Esto es lo que le espera a sus hombres si no obedece\". El teatro del terror funcion&oacute;: Karremans se neg&oacute; incluso a ampliar los salvoconductos a los familiares de los musulmanes que trabajaban para el batall&oacute;n. Fueron los casos del hermano y el padre del traductor Hasan Nuhanovic, ambos asesinados despu&eacute;s.</p>\r\n<p>El investigador holand&eacute;s Cees Wiebes, quien particip&oacute; en el informe encargado por el Parlamento holand&eacute;s para dilucidar la responsabilidad de sus tropas, sostiene que la masacre no estaba planificada, que algo sucedi&oacute; el d&iacute;a 12 para que Mladic y sus mandos, militares profesionales procedentes del Ej&eacute;rcito yugoslavo, perdieran el control.</p>\r\n<p>Abdurahman Malkic, ex concejal de Srebrenica, no est&aacute; de acuerdo: \"Fue un crimen sistem&aacute;tico. Movilizaron 60 autobuses y camiones, ten&iacute;an excavadoras y destruyeron la documentaci&oacute;n. Hab&iacute;a una orden para exterminar y ocultar lo sucedido. Desplazar las fosas comunes de un lado a otro tras la matanza demuestra la existencia de un plan para eliminar las pruebas\".</p>\r\n<p>Ese constante cambio de los lugares de enterramiento, de una fosa primaria a otra secundaria e incluso a una terciaria, realizado de noche, complica ahora la labor de los forenses y el establecimiento de la verdad, pues muchos restos est&aacute;n mezclados. Se han descubierto 31 fosas; s&oacute;lo dos son primarias. Cuando ese 12 de julio, el BSA tuvo conocimiento de la huida de 15.000 personas, un tercio de ellos militares de la&nbsp;<em>Armija,</em>&nbsp;el general Ratislav Krstic, mano derecha de Mladic, cometi&oacute; un error: orden&oacute; por la radio a sus soldados: \"Matadlos; no necesitamos a nadie con vida\". Esa emisi&oacute;n, captada por la OTAN, ha sido una prueba clave en el juicio que se sigue en el TPIY en La Haya. Krstic fue condenado a 37 a&ntilde;os de c&aacute;rcel.</p>\r\n<p>Hakija Memoljic, de 57 a&ntilde;os, ex jefe de la polic&iacute;a de Srebrenica, era unos de los comandantes de la&nbsp;<em>Armija</em>&nbsp;que dirigieron la escapada hacia Tuzla. \"Los&nbsp;<em>chetniks</em></p>\r\n<p>estaban el d&iacute;a 10 en las laderas. Nos fuimos al monte para contraatacarles pero Karremans nos inform&oacute; de que se iba a producir un bombardeo a&eacute;reo en el sur. Nos minti&oacute;. A mediod&iacute;a del d&iacute;a 12 decidimos marcharnos\".</p>\r\n<p>Algunas de las 5.000 bolsas que aguardan una identificaci&oacute;n en las morgues de Tuzla y Visoko pertenecen a los muertos de esa columna. Pueden contener restos de dos o m&aacute;s personas o una sola estar diseminada en varias. La ONG Madres de Srebrenica ha elaborado un registro de 8.106 desaparecidos. \"No es la cifra final\", afirma Mehmedovic, \"conozco familias cuyos muertos no est&aacute;n en esa lista\".</p>\r\n<p>De los m&aacute;s de 30.000 habitantes de Srebrenica que en 1995 salvaron la vida, han retornado 4.000. De los m&aacute;s de 8.000 muertos y desaparecidos se sabe que 1.042 eran menores de 18 a&ntilde;os. Los pocos hombres que deambulan por la ciudad son supervivientes de la columna de Tuzla; los 1.700 varones de Potocari fueron asesinados.</p>\r\n<p>Memoljic volvi&oacute; a Srebrenica en 2002 junto a su familia (su mujer e hijos se refugiaron en Galicia, un paisaje muy similar al del enclave). El ex jefe de polic&iacute;a es extremadamente duro con el fallecido presidente musulm&aacute;n de Bosnia, Alija Izetbegovic: \"Tras el viaje de una delegaci&oacute;n a Sarajevo, nos pregunt&oacute;: '&iquest;C&oacute;mo est&aacute;n mis queridos de Srebrenica?'. Despu&eacute;s habl&oacute; de un proyecto para abandonar la ciudad y dejar que mataran a 5.000 para provocar la intervenci&oacute;n de la OTAN. No lo aceptamos. (...) Fuimos entregados para usar las v&iacute;ctimas en el mejor momento. La comunidad internacional necesitaba un genocidio para acabar la guerra. Srebrenica fue la elegida\".</p>\r\n<p>El ataque de las tropas de Mladic sobre la columna fue devastador. Les tendieron emboscadas en un camino minado. Se mov&iacute;an en fila a lo largo de 10 kil&oacute;metros rotos en tres secciones: delante, la&nbsp;<em>Armija;</em>&nbsp;detr&aacute;s, los civiles. \"Cuando te disparan, bombardean y atacan con carros de combate, las personas sienten miedo y se rinden. Muchos se entregaron porque los serbios llevaban uniformes de la ONU y les gritaban: 'Ahora est&aacute;is seguros'. Los ingenuos les creyeron\", afirma Memoljic.</p>\r\n<p>De los 15.000 que salieron a mediod&iacute;a del 12 de julio llegaron a Tuzla 3.000 cuatro d&iacute;as despu&eacute;s. Durante un mes fueron apareciendo peque&ntilde;os grupos de rezagados. En total, 7.000 supervivientes. Muja fue uno de los &uacute;ltimos en alcanzar el objetivo. \"Han pasado 10 a&ntilde;os y todav&iacute;a me despierto por las noches. No hay palabras para describirlo: fue un infierno sin comida ni agua. Algunos hombres enloquecieron y se suicidaron\". Muja es delgado y a menudo se le humedecen los ojos. \"Veo por Srebrenica, Bratunac y en otros pueblos a gente que estuvo implicada, pero &iquest;qu&eacute; puedo hacer?\". Muja ense&ntilde;a la f&aacute;brica de los&nbsp;<em>cascos azules</em>&nbsp;holandeses. En las paredes de la planta baja hay dibujos er&oacute;ticos y frases garabateadas. Una de ellas parece una met&aacute;fora macabra del papel de la ONU en Srebrenica: \"Ma&ntilde;ana me voy a casa\".</p>\r\n<p>En la terraza de Abdul&aacute; Burkovic se come bien, se nota su mano de experto cocinero. Cuenta que despu&eacute;s de la primera evacuaci&oacute;n de Potocari, el d&iacute;a 12, algunos&nbsp;<em>cascos azules</em>&nbsp;regresaron llorando. \"Hab&iacute;an visto c&oacute;mo sacaban a los hombres de los autobuses\". Las tropas de Mladic obligaron a Burkovic a leer un comunicado ante las c&aacute;maras de la televisi&oacute;n serbobosnia. \"Me dijeron que si me equivocaba me matar&iacute;an; me equivoqu&eacute; pero una periodista les convenci&oacute; para repetir la toma\". En el texto, los radicales proclamaban la liberaci&oacute;n de Srebrenica. El propio Mladic dijo: \"Esta conquista es mi regalo al pueblo serbio despu&eacute;s de siglos de humillaciones\".</p>\r\n<p>En diciembre de 1995, tras una intervenci&oacute;n de la OTAN en Bosnia, se firm&oacute; la paz en Dayton. Aunque se sab&iacute;a la gravedad de lo ocurrido, EE UU y la UE entregaron Srebrenica a la Rep&uacute;blica Srpska, la zona Bosnia habitada por serbios. \"Les premiaron la&nbsp;<em>limpieza &eacute;tica\",</em>&nbsp;dice el ex jefe de polic&iacute;a.</p>\r\n<p>Han pasado 10 a&ntilde;os y Mladic sigue fuera del alcance de la justicia. Han pasado 10 a&ntilde;os, pero en el calendario de las v&iacute;ctimas, el tiempo es otro. Hatidza, la presidenta de Madres de Srebrenica, lo explica sin alterarse: \"Todo est&aacute; presente, como si hubiese sucedido ayer\".</p>\r\n<a name=\"sumario_2\"></a>\r\n<div class=\"sumario__interior\">\r\n<h4 class=\"sumario-titulo\"><span class=\"sin_enlace\"><a name=\"despiece1\"></a>EL FRACASO HOLAND&Eacute;S</span></h4>\r\n<div class=\"sumario-texto\">\r\n<p>Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, Holanda sigue viviendo Srebrenica como un trauma nacional. \"El jefe de nuestros soldados, el coronel Karremans, fracas&oacute; porque representaba el modelo de una sociedad fracasada\", asegura el soci&oacute;logo holand&eacute;s Paul Scheffer. \"No es una casualidad que los tribunales internacionales est&eacute;n en La Haya. Siempre hemos sido exportadores de valores; siempre nos cre&iacute;mos moralmente superiores y Srebrenica representa la quiebra de la imagen que ten&iacute;amos de nosotros mismos. Los asesinatos de Pym Fortune y de Theo van Gogh</p>\r\n<p>rompieron el otro mito, que somos un pa&iacute;s tolerante y organizado. Hemos perdido la inocencia; nos sentimos confusos y por eso hay un repliegue soberanista que se ha reflejado en el refer&eacute;ndum de la Constituci&oacute;n europea. Ya sabemos que no somos la Suecia de Olof Palme\".</p>\r\n<p>El investigador Cees Wiebbes, que trabaj&oacute; en el informe que provoc&oacute; la ca&iacute;da del Gobierno holand&eacute;s en 2002, cree que el error fue enviar las tropas a una ratonera. El primer batall&oacute;n lleg&oacute; a Srebrenica en marzo de 1994 en sustituci&oacute;n de otro de Canad&aacute;. \"Primero ofrecieron la misi&oacute;n a los brit&aacute;nicos. Tampoco quisieron ir los suecos y los daneses pusieron la condici&oacute;n de llevar con ellos carros de combate. Fuimos all&iacute; sin medios, sin conocer el terreno y sin hacer una sola pregunta a los canadienses\".</p>\r\n<p>Wiebbes cree que Srebrenica fue un fracaso del Consejo de Seguridad, que declar&oacute; zonas seguras a enclaves bosnios que no supo ni pudo defender, y de la propia Unprofor, su fuerza de protecci&oacute;n, que no reaccion&oacute; a las peticiones de Karremans.</p>\r\n<p>El general franc&eacute;s Bernard Janvier, al mando de la Unprofor en julio de 1995, hab&iacute;a prometido a Ratko Mladic que no habr&iacute;a ataques a&eacute;reos. Fue una concesi&oacute;n secreta para lograr la liberaci&oacute;n de unos&nbsp;<em>cascos azules</em>&nbsp;franceses retenidos tras un bombardeo sobre Pale. Karremans pidi&oacute; por en&eacute;sima vez apoyo a&eacute;reo en la ma&ntilde;ana del 11 de julio, el d&iacute;a de la ca&iacute;da de Srebrenica. Unprofor le respondi&oacute; que su petici&oacute;n no cumpl&iacute;a con el procedimiento reglamentario.</p>\r\n<p>\"Fallamos a la poblaci&oacute;n, que crey&oacute; que est&aacute;bamos all&iacute; para protegerla y nunca fue as&iacute;. Enviamos tropas sin preparaci&oacute;n, sin un&nbsp;<em>plan B</em>&nbsp;y sin los medios adecuados; s&oacute;lo para acallar nuestra conciencia, para sentirnos un pa&iacute;s importante tras el final de guerra fr&iacute;a\", dice Scheffer.</p>\r\n<p>Un libro publicado estos d&iacute;as en Holanda, y que recoge los testimonios de 171 de esos soldados, afirma que el 65% dej&oacute; el Ej&eacute;rcito, el 40% sigue con tratamiento psicol&oacute;gico y un 10% muestra s&iacute;ntomas de estr&eacute;s postraum&aacute;tico.</p>\r\n<p>\"Holanda como antigua potencia colonial en Indonesia cometi&oacute; atrocidades. Todo pa&iacute;s rico tiene un cuarto oscuro en el que nadie quiere mirar. No supimos enfrentarnos a ese pasado y cuando un pueblo no reconoce la brutalidad en su historia es incapaz de verla en los dem&aacute;s\", dice Scheffer.</p>\r\n<p>Wiebbes cree que ni la ONU ni otros pa&iacute;ses implicados han hecho una autocr&iacute;tica como Holanda. El que fuera jefe de la polic&iacute;a de Srebrenica, Hakija Memoljic, a&ntilde;ade: \"No culpo a los soldados, obedec&iacute;an &oacute;rdenes; culpo a sus mandos y a la ONU y en Naciones Unidas no est&aacute; s&oacute;lo Holanda, tambi&eacute;n est&aacute;n Francia y Espa&ntilde;a. Si no pod&iacute;an protegernos hubiera sido mejor decir la verdad y no venir a enga&ntilde;arnos con promesas falsas\".</p>\r\n</div>\r\n</div>\r\n</div>\r\n</div>"]]]],["element",{"elementId":"53"},["name","Enlace"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"34063"},["text","<a href=\"https://elpais.com/diario/2005/07/10/internacional/1120946411_850215.html#despiece1?rel=mas\" target=\"_blank\">https://elpais.com/diario/2005/07/10/internacional/1120946411_850215.html#despiece1?rel=mas</a>"]]]]]],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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La coincidencia entre la reuni&oacute;n de Luxemburgo, la llegada de las primeras tropas de&nbsp;<em>cascos azules</em>&nbsp;a Croacia y el nuevo estallido de las hostilidades en Bosnia-Herzegovina y Croacia responde a una l&oacute;gica que, impuesta en el proceso de la disoluci&oacute;n de Yugoslavia por el presidente serbio Slobodan Milosevic, &eacute;ste ya no controla totalmente. La direcci&oacute;n serbia en Belgrado utiliz&oacute; con mucho &eacute;xito esta alternancia de disposici&oacute;n negociadora ficticia o real y violencia armada en el conflicto con Croacia.</p>\r\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" data-google-query-id=\"CNe1l6vnmdUCFQ2IUQodNgoOkA\">\r\n<div id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0__container__\"><iframe id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0\" title=\"3rd party ad content\" name=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" width=\"1\" height=\"1\" data-integralas-id-f87665ce-9603-d5d7-3611-ce866503c5d0=\"\"></iframe></div>\r\n</div>\r\n<p>Fuertes disturbios provocados por miembros&nbsp;<em>incontrolados</em>&nbsp;de la guerrilla serbia creaban una situaci&oacute;n dram&aacute;tica y hechos consumados en el terreno militar. Despu&eacute;s, Belgrado o sus representantes en comunidades serbias militarizadas, acud&iacute;an a las negociaciones advirtiendo contra cualquier medida que no encajara con sus exigencias, blandiendo amenazas de males peores y violencias m&aacute;s terribles.</p>\r\n<p>As&iacute;, Serbia y sus aliados lograron mantener a la CE paralizada durante seis meses hasta que uno de los miembros de &eacute;sta, Alemania, impuso en Bruselas el reconocimiento de Croacia y Eslovenia. Como hab&iacute;a logrado en Croacia hace un a&ntilde;o, Belgrado induce ahora a los serbios en Bosnia-Herzegovina a la insurrecci&oacute;n. Agita temores hist&oacute;ricos y la fobia anti-isl&aacute;mica de la importante minor&iacute;a serbia en Bosnia-Herzegovina para dificultar un reconocimiento que dejar&iacute;a el proyecto yugoslavo de Milosevic reducido a la m&iacute;nima expresi&oacute;n de la alianza serbio-montenegrina.</p>\r\n<p>Sin Bosnia, Serbia no contar&iacute;a con comunicaci&oacute;n terrestre con la regi&oacute;n de Krajina en Croacia que Milosevic y otros nacionalistas serbios m&aacute;s radicales consideran irrenunciable. Con los cascos&nbsp;<em>azules</em>&nbsp;en las regiones croatas ocupadas por el Ej&eacute;rcito federal, no s&oacute;lo podr&iacute;an regresar a sus hogares los croatas y los h&uacute;ngaros expulsados.</p>\r\n<p>Tambi&eacute;n los serbios aut&oacute;ctonos podr&iacute;an recuperar la libertad para dar prioridad a sus intereses econ&oacute;micos que los vinculan m&aacute;s con Croacia que con sus&nbsp;<em>herm</em>anos en una Serbia que se desentendi&oacute; de sus dificultades tras intervenir para crearlas.</p>\r\n<p class=\"nota_pie\">* Este art&iacute;culo apareci&oacute; en la edici&oacute;n impresa del Lunes, 6 de abril de 1992</p>"]]]],["element",{"elementId":"53"},["name","Enlace"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"34051"},["text","<a href=\"https://elpais.com/diario/1992/04/06/internacional/702511214_850215.html\" target=\"_blank\">https://elpais.com/diario/1992/04/06/internacional/702511214_850215.html</a>"]]]]]],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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Especialmente han desempe&ntilde;ado un papel fatal los reconocimientos unilaterales y discriminatorios promovidos en su momento por la CE.En ausencia de consenso sobre las fronteras internacionales que deb&iacute;an resultar de la desmembraci&oacute;n de Yugoslavia, sin previa garant&iacute;a a las minor&iacute;as de que, no ser&iacute;an extranjeros en su tierra, sin clarificar los efectos y desequilibrios en otras rep&uacute;blicas, sin establecer mecanismos de cooperaci&oacute;n regional que aseguren la estabilidad, sin requisitos democr&aacute;ticos suficientes, sin imperar el respeto a los derechos humanos (seg&uacute;n el propio informe Badinter encargado por la Comunidad Europea), el reconocimiento de Croacia (Eslovenia era un caso aparte) signific&oacute; tomar partido y, sobre todo, dio rienda suelta a la locura de la proliferaci&oacute;n de los Estados &eacute;tnicos.</p>\r\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" data-google-query-id=\"CPCrvPrnmdUCFeKGUQod9nkLvQ\">\r\n<div id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0__container__\"><iframe id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0\" title=\"3rd party ad content\" name=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" width=\"1\" height=\"1\" data-integralas-id-243e1eeb-1df8-6fd1-65af-c7b5e84b9b25=\"\"></iframe></div>\r\n</div>\r\n<p>Bosnia-Herzegovina, regi&oacute;n especialmente compleja, iba a ser la v&iacute;ctima de la carrera por las purezas &eacute;tnicas. Estaba claro para quienes conoc&iacute;an la regi&oacute;n que la ruptura de Yugoslavia ten&iacute;a que implicar la dislocaci&oacute;n de los tres grupos &eacute;tnicos que hasta ahora conviv&iacute;an en Bosnia: serbios, croatas y musulmanes. La guerra actual en esa regi&oacute;n es una guerra civil entre las tres milicias respectivas, tratando cada una de imponer su f&oacute;rmula unilateral, procediendo en todos los casos a la limpieza &eacute;tnica, de los territorios que controlan, lo que origina cientos de miles de deportados y refugiados.</p>\r\n<p>La tesis internacional en boga estas semanas (ahora Estados Unidos y la mayor&iacute;a de la CSCE acompa&ntilde;an a la CE) consiste en ident&iacute;ficar un culpable (Serbia) y endosarle todas las facturas. Puede que sea la evoluci&oacute;n m&aacute;s coherente con los pasos anteriormente dados, pero no va a detener la guerra en Bosnia ni asegurar un arreglo estable. Cierto es que los restos del Ej&eacute;rcito federal est&aacute;n en la milicia serbia en complicidad con Belgrado. Pero tambi&eacute;n es cierto que el Ej&eacute;rcito croata, que ya tiene 200.000 hombres y se ha convertido en el mayor de la regi&oacute;n, est&aacute; en Bosnia cooperando con la guerrilla croata, y que la milicia musulmana est&aacute; apoyada por el Gobierno bosnio, que deber&iacute;a estar por encima de las tres &eacute;tnias. Los serbios son m&aacute;s responsables de la barbaridad mayor: el bombardeo sobre. Sarajevo, pero no son m&aacute;s responsables que los otros en el conjunto del conflicto. Supongamos que el Gobierno de Belgrado, atendiendo las presiones internacionales, abandona a su suerte a los serbios de Bosnia, &iquest;Detendr&iacute;a eso la carnicer&iacute;a? No, las tres milicias seguir&iacute;an luchando entre s&iacute;, y la milicia serbia seguir&iacute;a gozando de la simpat&iacute;a p&uacute;blica en toda Serbia.</p>\r\n<p><strong>Acoso internacional</strong></p>\r\n<p>En el fondo, el acoso internacional a Serbia dificulta la integridad bosnia, ya que &eacute;sta s&oacute;lo es posible con un arreglo concertado libremente por todas las partes implicadas en un clima de confianza y bajo protecci&oacute;n internacional equilibradora, es decir, reconstruyendo en cierto sentido el espacio com&uacute;n yugoslavo, y nos tememos que eso conducir&aacute; al reparto de Bosnia entre Serbia, Croacia y un nuevo Estado musulm&aacute;n. Eso s&iacute;, llev&aacute;ndose Serbia la peor parte, quiz&aacute; despu&eacute;s de una intervenci&oacute;n militar internacional, aislada econ&oacute;micamente, frustrada, resentida.</p>\r\n<p>No vemos qu&eacute; planes para la estabilidad regional podr&aacute;n hacerse con semejante estado de &aacute;nimo en la naci&oacute;n m&aacute;s numerosa. Y todav&iacute;a hay tres posibles guerras: Kosovo, Sanchak y Macedonia.</p>\r\n<p>Estados Unidos ha efectuado un brusco viraje: sosten&iacute;a a Serbia frente a Croacia y abandera ahora el aislamiento de Serbia. Cabe preguntarse la raz&oacute;n. El inicio de la crisis bosnia coincidi&oacute; con la celebraci&oacute;n de elecciones en Albania en las que triunf&oacute; el candidato democr&aacute;tico promovido por el embajador estadounidense. Dado que el margen de maniobra y credibilidad americanos en Tirana son enormes, se habla del proyecto de una gran base militar. Ciertamente, el emplazamiento es magn&iacute;fico en triple vertiente: cercano a Oriente Pr&oacute;ximo, no lejano a la CEI y tapona la salida del Adri&aacute;tico al Mediterr&aacute;neo. El precio pol&iacute;tico que el presidente alban&eacute;s, Berisha, exigir&iacute;a es Kosovo, la provincia serbia poblada por albaneses.</p>\r\n<p>Otro factor es la naturaleza musulmano-turca de los adversarios bosnios de Serbia. Estados Unidos parece estar consolidando un entendimiento con Turqu&iacute;a, que renace como potencia regional de primer orden en Asia Central, frenando a Ir&aacute;n y sustituyendo a Rusia. La opci&oacute;n musulmana en los Balcanes, adem&aacute;s, otorga bazas, simpat&iacute;as, en el conjunto del mundo &aacute;rabe-isl&aacute;mico, resta&ntilde;a heridas de la guerra de Irak, compensa la modestia de las concesiones arrancadas a Israel en la Conferencia de Paz.</p>\r\n<p>En definitiva, Estados Unidos ha ido aprendiendo en dos a&ntilde;os de conflicto balc&aacute;nico a mirarlo con el prisma de intereses globales, en funci&oacute;n del gran juego (as&iacute; se llamaba la disputa centenaria que libraron en Asia los imperios brit&aacute;nico, otomano y zarista).</p>\r\n<p><strong>Dos &aacute;reas de influencia</strong></p>\r\n<p>Es de temer que los Balcanes caminan hacia su participaci&oacute;n en dos. grandes &aacute;reas de influencia: una occidental, germ&aacute;nica y cat&oacute;lica, vinculada a la CE. Otra, oriental, con fuerte presencia musulmana y creciente influencia turca, con posici&oacute;n inc&oacute;moda de Grecia, y bajo protecci&oacute;n norteamericana. Una cierta restituci&oacute;n de los imperios cl&aacute;sicos. Serbia est&aacute; en medio exactamente de las dos &aacute;reas; su base estrat&eacute;gica es ser la cu&ntilde;a eslava, rusa, ortodoxa. Pero tambi&eacute;n puede verse asfixiada por la presi&oacute;n de todos. O quiz&aacute; est&aacute; ya ocurriendo.</p>\r\n<p class=\"nota_pie\">Josep Palau es periodista.</p>\r\n<p class=\"nota_pie\">* Este art&iacute;culo apareci&oacute; en la edici&oacute;n impresa del Martes, 16 de junio de 1992</p>"]]]],["element",{"elementId":"53"},["name","Enlace"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"34038"},["text","<a href=\"https://elpais.com/diario/1992/06/16/internacional/708645616_850215.html\" target=\"_blank\">https://elpais.com/diario/1992/06/16/internacional/708645616_850215.html</a>"]]]]]],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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Si este problema no se resuelve de manera satisfactoria la nueva etapa que comienza en los Balcanes puede ir al traste, subray&oacute;.Minutos despu&eacute;s, Sadako Ogata, la alta comisionada de Naciones Unidas para los refugiados, declaraba haber \"quedado impresionada por la inmensidad y la complejidad de la misi&oacute;n\" a realizar. Ogata hizo estas declaraciones a su regreso de Sarajevo, Zagreb y Belgrado, para comprobar sobre el terreno los planes de cada uno de los tres Gobiernos para repatriar a los refugiados.</p>\r\n<a name=\"sumario_1\"></a>\r\n<div class=\"sumario__interior\">\r\n<h3 class=\"sumario-titulo\"><span class=\"sin_enlace\">M&Aacute;S INFORMACI&Oacute;N</span></h3>\r\n<div class=\"sumario-texto\">\r\n<div class=\"apoyos\">\r\n<ul class=\"apoyos-listado\">\r\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\"><span class=\"apoyo-titulo\"><a href=\"https://elpais.com/diario/1995/12/10/internacional/818550002_850215.html\">Un mercado para el libre comercio</a></span></li>\r\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\"><span class=\"apoyo-titulo\"><a href=\"https://elpais.com/diario/1995/12/10/internacional/818550003_850215.html\">La OTAN prev&eacute; dividir Sarajevo en dos &aacute;reas</a></span></li>\r\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\"><span class=\"apoyo-titulo\"><a href=\"https://elpais.com/diario/1995/12/10/internacional/818550019_850215.html\">La cumbre de Londres se compromete a forjar el \"nuevo marco constitucional en Bosnia\"</a></span></li>\r\n</ul>\r\n</div>\r\n</div>\r\n</div>\r\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" data-google-query-id=\"CJmxkb7vmdUCFaegUQodkOECww\">\r\n<div id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0__container__\"><iframe id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0\" title=\"3rd party ad content\" name=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" width=\"1\" height=\"1\" data-integralas-id-73fb156b-8c41-a092-e3ba-9e571bb09a9d=\"\"></iframe></div>\r\n</div>\r\n<p>El acuerdo de Dayton (Ohio, EE UU) contempla un pronto y organizado regreso de los refugiados y desplazados, seg&uacute;n los criterios humanitarios de seguridad y de libertad de elecci&oacute;n de destino. Al mismo tiempo emplaza a todas las partes a convocar y realizar elecciones libres y democr&aacute;ticas\" en un periodo que oscila entre los seis y los nueve meses.</p>\r\n<p>Tras las palabras que pronunciaron ayer en Londres Ogata y otros responsables de las cuestiones humanitarias, qued&oacute; clara la total imposibilidad de unos comicios con m&iacute;nimas garant&iacute;as en Bosnia, en un plazo como el propuesto en los acuerdos alcanzados en Estados Unidos.</p>\r\n<p>Es inimaginable que ni en seis ni en nueve meses, ni probablemente en algunos a&ntilde;os, se produzca un regreso masivo de los millones de refugiados que fueron expulsados por la fuerza o, simplemente, huyeron del terror de la llamada&nbsp;<em>limpieza &eacute;tnica,</em>&nbsp;practicada en mayor o menor medida por los tres bandos en conflicto.</p>\r\n<p><strong>'Limpieza &eacute;tnica'</strong></p>\r\n<p>\"Comprendo que los redactores del acuerdo de Dayton han querido dejar claro que hay que acabar con la&nbsp;<em>limpieza &eacute;tnica</em>&nbsp;como principio\", se&ntilde;al&oacute; a EL PA&Iacute;S un alto funcionario del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).</p>\r\n<p>Pero la&nbsp;<em>limpieza &eacute;tnica</em>&nbsp;influye hasta tal punto en el mapa actual de Bosnia-Herzegovina, que el intercambio de territorios estipulado en dicho acuerdo s&oacute;lo puede comportar nuevos desplazamientos de poblaci&oacute;n, como en el caso de los barrios de, Sarajevo en poder de los serbios, o en la zona de Trebinje y en el corredor de Posavina, o en el caso de una eventual devoluci&oacute;n de Eslavonia oriental al Gobierno croata, tras un periodo de transici&oacute;n.</p>\r\n<p>El factor psicol&oacute;gico de la guerra del que hablaba la comisaria Bonino, \"el miedo y los temores de los refugiados a regresar\", el renacimiento de la confianza y la cicatrizaci&oacute;n de las heridas que permita la vuelta masiva de refugiados requiere mucho tiempo.</p>\r\n<p>Los intentos llevados a cabo hasta ahora para organizar el regreso de grupos minoritarios en Mostar, donde un muro infranqueable llamado r&iacute;o Neretva separa a musulmanes y croatas, o en Jajce (Bosnia central), reconquistada por croatas y musulmanes a los serbios en septiembre pasado, han fracasado estrepitosamente.</p>\r\n<p>El traslado de refugiados, de aquellos que decidan libremente regresar a sus lugares de origen, no puede empezar hasta dentro de unos meses, ya que el invierno y el deplorable estado de las carreteras impide el desplazamiento de los convoyes. Mientras tanto, habr&aacute; que llevar a cabo un descomunal esfuerzo de reconstrucci&oacute;n de viviendas donde albergar a los antiguos refugiados. Sadako Ogata ha propuesto a tal efecto la creaci&oacute;n urgente de un fondo internacional de donantes.</p>\r\n<p class=\"nota_pie\">* Este art&iacute;culo apareci&oacute; en la edici&oacute;n impresa del Domingo, 10 de diciembre de 1995</p>"]]]],["element",{"elementId":"53"},["name","Enlace"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"34031"},["text","<a href=\"https://elpais.com/diario/1995/12/10/internacional/818550001_850215.html\" target=\"_blank\">https://elpais.com/diario/1995/12/10/internacional/818550001_850215.html</a>"]]]]]],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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Pese a las proclamas bienintencionadas, a los dos meses de alto el fuego -o cese de hostilidades, como preferir&iacute;a llamarlo la ONU- no hay grandes celebraciones en los pueblos y ciudades de Bosnia. Los casi 46 meses de guerra han dinamitado la fe en el futuro. Del mapa resultante de las alambicadas negociaciones de Dayton sobresalen cuatro focos de conflicto potencial.<strong>Sarajevo.</strong>&nbsp;El destino dado a los barrios serbios de Gbravica, Ilitza, llijas, Hadizici y Vogosca, que pasan al control de la Federaci&oacute;n croato-musulmana, es la base del primer problema. S&oacute;lo existen dos grandes escenarios: que la poblaci&oacute;n serbia se quede en ellos o que se vayan como secretamente desea el Gobierno bosnio. Una tercera posibilidad, m&aacute;s remota, la resistencia activa de la poblaci&oacute;n afectada, es descartada por fuentes de la ONU. \"Los serbios son muy orgullosos como para montar un numerito con mujeres y ni&ntilde;os\", asegura una fuente de la Fuerza de Protecci&oacute;n de las Naciones Unidas (Unprofor). Un cuarto supuesto, la hip&oacute;tesis de que el general serbobosnio Ratko MIadic se niegue a retirarse es recibida por los militares occidentales con un reto: \"Eso ya lo veremos\".</p>\r\n<a name=\"sumario_1\"></a>\r\n<div class=\"sumario__interior\">\r\n<h3 class=\"sumario-titulo\"><span class=\"sin_enlace\">M&Aacute;S INFORMACI&Oacute;N</span></h3>\r\n<div class=\"sumario-texto\">\r\n<div class=\"apoyos\">\r\n<ul class=\"apoyos-listado\">\r\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\"><span class=\"apoyo-titulo\"><a href=\"https://elpais.com/diario/1995/12/12/internacional/818722802_850215.html\">Manifestaci&oacute;n en Sarajevo contra el abandono de los barrios serbios</a></span></li>\r\n</ul>\r\n</div>\r\n</div>\r\n</div>\r\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" data-google-query-id=\"CIS_sLvvmdUCFUiHUQodKxcBxg\">\r\n<div id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0__container__\"><iframe id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0\" title=\"3rd party ad content\" name=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" width=\"1\" height=\"1\" data-integralas-id-f4c784fa-2304-549b-b690-d329f5a27b5e=\"\"></iframe></div>\r\n</div>\r\n<p>Unprofor da por descartado que los serbios que abandonen sus barrios quemar&aacute;n sus casas. \"Eso no es lo que m&aacute;s nos preocupa, pues no se puede prohibir a nadie quemar su propia casa, lo que en realidad nos alarma es que algunos decidan volar las redes de abastecimiento de agua, gas o electricidad a la ciudad de Sarajevo, que se hallan bajo su control\", asegura la fuente de Unprofor. Los militares de Naciones Unidas consideran que otro de los escenarios de pesadilla ser&iacute;a un &eacute;xodo masivo de serbios y que &eacute;stos acusen a la comunidad internacional de&nbsp;<em>limpieza &eacute;tnica.</em>&nbsp;\"Es importante se&ntilde;alar\", dice la fuente de Unprofor, \"que en estos d&iacute;as, por primera vez en casi cuatro a&ntilde;os, los serbios est&aacute;n sabiendo aprovechar la presencia de los medios informativos internacionales\".</p>\r\n<p><strong>Prijedor.</strong>&nbsp;Situada al noroeste de Bosnia. El V Cuerpo de la Armija (Ej&eacute;rcito gubernamental bosnio) lleg&oacute; a sus puertas en la ofensiva de este verano. El plan de paz de Dayton se lo otorga a los serbobosnios. El jefe del V Cuerpo, el general Atif Dudakovic, de 38 a&ntilde;os, es natural de Prijedor. Igual que todo su Estado Mayor. Adem&aacute;s de las razones sentimentales de Dudakovic, Prijedor, tiene una importancia econ&oacute;mica vital para Bosnia-Herzegovina. La cuenca del r&iacute;o Sana que recorre Prijedor y Sanski Most (conquistada por los bosnios) es rica en hierro: el mineral que necesitan los altos hornos de Zenica, en Bosnia central, para ponerse en marcha. Dudakovic es considerado por varias fuentes militares occidentales el mejor general de la Armija.</p>\r\n<p><strong>Corredor de Posavina.</strong>&nbsp;Este estrat&eacute;gico corredor, que une los territorios serbobosnios del este y el oeste, ha que dado a expensas de una comisi&oacute;n in ternacional que en seis meses debe presentar su diagn&oacute;stico. Es del todo improbable que se modifiquen las actuales fronteras. La importancia de esa zona, al norte de Bosnia, adem&aacute;s de la militar, es econ&oacute;mica. Tanto para los serbios como para los bosnios. La industrializada ciudad de Tuzla no quiere ser la &uacute;ltima frontera de la Federaci&oacute;n croato-musulmana; necesita ser la primera frontera con Serbia y buscar en ella la conexi&oacute;n econ&oacute;mica y comercial que le permita respirar. Arbitrar los intereses econ&oacute;micos de todas las partes ser&aacute; el arduo trabajo de la comisi&oacute;n internacional. De su &eacute;xito depende que el estrat&eacute;gico corredor de Posavina sea o no objetivo militar.</p>\r\n<p><strong>Gorazde.</strong>&nbsp;La creaci&oacute;n de un corredor de ocho kil&oacute;metros de ancho para unir el antiguo enclave de Gorazde con Sarajevo supone un a&ntilde;adido tend&oacute;n de Aquiles. En el v&eacute;rtice del alto el fuego de octubre, el Ej&eacute;rcito bosnio lanz&oacute; un fuerte ataque sobre la localidad de Tronovo, a unos 30 kil&oacute;metros al sur de Sarajevo. De forma sorprendente, este ataque cont&oacute; por primera vez en varios meses con el apoyo de la potente artiller&iacute;a croata. &iquest;Cu&aacute;l era el objetivo de Zagreb?</p>\r\n<p>Con la creaci&oacute;n posterior a esta acci&oacute;n militar del corredor de Gorazde, el cierre de la frontera con Montenegro, el Cuerpo de Ej&eacute;rcito serbio de Herzegovina necesita de la ruta de Tronovo para abastecerse. Al estar la carretera cortada en cuatro kil&oacute;metros, gracias a aquella ofensiva, los croatas se han reservado la llave de la despensa de esta importante unidad del Ej&eacute;rcito serbobosnio, el mismo que amenaza sus intereses en Dubrovnik, en el sur de la costa Adri&aacute;tica.</p>\r\n<p class=\"nota_pie\">* Este art&iacute;culo apareci&oacute; en la edici&oacute;n impresa del Martes, 12 de diciembre de 1995</p>"]]]],["element",{"elementId":"53"},["name","Enlace"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"34024"},["text","<a href=\"https://elpais.com/diario/1995/12/12/internacional/818722803_850215.html\" target=\"_blank\">https://elpais.com/diario/1995/12/12/internacional/818722803_850215.html</a>"]]]]]],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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Como quiera que esa guerra fue la m&aacute;s sangrienta y prolongada de cuantas marcaron la desintegraci&oacute;n de Yugoslavia, es probable que en el futuro el acuerdo en cuesti&oacute;n se asocie con el propio final de ese proceso, y ello por mucho que al conflicto bosnio siguiesen otros, no precisamente menores, en Kosovo y Macedonia.</p>\r\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" data-google-query-id=\"CM3M6OPumdUCFWKlUQod5Y0Mdw\">\r\n<div id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0__container__\"><iframe id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0\" title=\"3rd party ad content\" name=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/diario/intext_0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" width=\"1\" height=\"1\" data-integralas-id-723f24e9-7346-ba31-fc4e-8a925210da45=\"\"></iframe></div>\r\n</div>\r\n<p>Al amparo del aniversario mencionado, y de la reciente detenci&oacute;n de Ante Gotovina -que ha permitido rescatar entre nosotros, siquiera livianamente, hechos del pasado-, no parece que sea &eacute;ste mal momento para levantar un balance de lo ocurrido en un decenio en el que se han dado cita, en los Balcanes occidentales, una supuesta pacificaci&oacute;n y -luego de los avatares kosovares de 1999 y de la ca&iacute;da de Slobodan Milosevic en Serbia, en 2000- un ostentoso desinter&eacute;s internacional. Hace unas semanas, y en estas mismas p&aacute;ginas, me refer&iacute;a, por cierto, a c&oacute;mo el ritual recordatorio de que Radovan Karadzic y Ratko Mladic, responsables de cr&iacute;menes sin cuento en Bosnia, siguen campando por sus respetos se ha convertido a la postre en una socorrida excusa para no hablar de lo que sucede en el teatro de sus fechor&iacute;as.</p>\r\n<p>Vayamos, por ello, a lo nuestro, al balance anunciado, y apuntemos antes que nada que en el terreno pol&iacute;tico las fuerzas de cariz multi&eacute;tnico apenas han progresado. Si en algunos lugares ello ha sido as&iacute; porque el propio escenario ha trabado tal progreso de la mano de sociedades lastradas por la presencia abrumadora de un &uacute;nico grupo nacional -tal es la aciaga realidad, por ejemplo, de Croacia-, en otros lo que ha ocurrido ha sido que, pese a la presi&oacute;n externa, los partidos no connotados desde el punto de vista &eacute;tnico disfrutan -adelantemos el nombre de Bosnia- de apoyos reducidos. Para que nada falte, en las dos potencias regionales -la mentada Croacia y Serbia- han recuperado peso, en el primer caso, y se han asentado, en el segundo, formaciones de nacionalismo esencialista que a veces asumen posiciones arrogantemente violentas. Qu&eacute; raz&oacute;n ten&iacute;amos, y perm&iacute;taseme el ejercicio de vanidad, quienes en el oto&ntilde;o de 2000 avisamos sobre las dobleces que rodeaban entonces, y rodean ahora, a la figura de Vojislav Kostunica en Serbia.</p>\r\n<p>Al amparo de lo anterior es sencillo apreciar la pervivencia, casi siempre incontestada, de las &eacute;lites que protagonizaron la desintegraci&oacute;n violenta de Yugoslavia. Esa pervivencia, muy notable en el &aacute;mbito local, ha sido medi&aacute;ticamente ocultada tras los procesamientos acometidos por el Tribunal de La Haya, que al respecto han servido de conveniente cortina de humo. No hay mejor signo, por lo dem&aacute;s, del fen&oacute;meno que nos ocupa que las enormes dificultades que siguen rodeando al retorno de los refugiados. Bastar&aacute; con recordar que en el caso m&aacute;s relevante, el de Bosnia, s&oacute;lo parece haber regresado a sus hogares un 40% de aqu&eacute;llos, no sin que falten dudas en lo que ata&ntilde;e al rigor del porcentaje, presumiblemente engrosado, y a lo que el retorno significa en materia de reconstrucci&oacute;n de la vida multi&eacute;tnica: muchos de esos refugiados han regresado a sus casas porque &eacute;stas se hallan emplazadas en lugares pol&iacute;ticamente dirigidos por miembros de su grupo &eacute;tnico. Las cosas como fueren, el recelo ante lo que puedan hacer autoridades y civiles fuera de control -las viejas &eacute;lites, en una palabra- sigue siendo explicaci&oacute;n mayor de por qu&eacute; tantos refugiados prefieren seguir si&eacute;ndolo. En Bosnia todo esto opera, por cierto, como un argumento m&aacute;s que invita a sostener que el idolatrado acuerdo de Dayton vino a legitimar buena parte de los resultados de la guerra.</p>\r\n<p>No hay que ser muy sagaz para agregar un elemento m&aacute;s a un panorama tan delicado: en todas las rep&uacute;blicas ex yugoslavas se echa de menos el esfuerzo de sopesar cr&iacute;ticamente lo acontecido en el decenio de 1990. Ello parece singularmente llamativo en Serbia, donde la figura de Milosevic es com&uacute;nmente denostada, s&iacute;, por la opini&oacute;n p&uacute;blica, en el buen entendido de que la fuente principal, por no decir &uacute;nica, de reparos la suscita la condici&oacute;n de dirigente corrupto, empe&ntilde;ado en enriquecer a sus allegados, que adobar&iacute;a a nuestro hombre. No se busque, porque apenas se encontrar&aacute;, ning&uacute;n esfuerzo serio encaminado a sopesar la responsabilidad de Milosevic en lo sucedido, en la d&eacute;cada mencionada, en Croacia, en Bosnia y en Kosovo. Circunstancias similares se revelan en la Croacia de estas horas, con gobernantes renuentes a entregar a La Haya -volvamos al ejemplo de Gotovina- a algunos de los responsables militares de dos lustros atr&aacute;s. Tampoco es halag&uuml;e&ntilde;o el panorama econ&oacute;mico: la cancelaci&oacute;n de las tensiones b&eacute;licas no ha abierto paso a una r&aacute;pida reconstrucci&oacute;n. Los progresos son lentos, como lo ilustran unas rentas&nbsp;<em>per c&aacute;pita</em>emplazadas en la cola del continente europeo, y ello incluso en lo que se refiere a un pa&iacute;s, Croacia, beneficiado por la recuperaci&oacute;n de su industria tur&iacute;stica. Para explicar semejante estancamiento, a primera vista sorprendente, no hay que ir muy lejos. Es el producto de una acumulaci&oacute;n de hechos entre los que se cuentan las guerras, las oleadas de refugiados, la apuesta por preservar niveles altos de gasto militar, la hoy por hoy irreparable ruptura de los mercados internos yugoslavos, la extensi&oacute;n de la corrupci&oacute;n y de un capitalismo de ribetes mafiosos -m&aacute;s poderoso cuanto m&aacute;s hacia el sur nos movemos-, el auge de discursos neoliberales impregnados de una irrefrenable estulticia y, en suma, la liviandad de una ayuda for&aacute;nea que est&aacute; lejos de lo anunciado en su momento. Esta &uacute;ltima circunstancia resulta singularmente evidente en el caso de los compromisos contra&iacute;dos con Serbia en el oto&ntilde;o de 2000, cuando, para facilitar el desplazamiento de Milosevic, las potencias occidentales prometieron el oro y el moro. Pareciera como si, en virtud de una ley inexorable, cuanto m&aacute;s alejado en el tiempo se halla un conflicto posyugoslavo, menor es la ayuda for&aacute;nea que el territorio correspondiente recibe. A ello se suma el hecho, bien conocido, de que los flujos estrat&eacute;gicos de los &uacute;ltimos a&ntilde;os -con Afganist&aacute;n e Irak en el centro de tantas atenciones- han contribuido a alejar los Balcanes occidentales de las mayores prioridades.</p>\r\n<p>Uno de los elementos reci&eacute;n invocados merece ser rescatado: las relaciones entre los Estados independizados en el decenio de 1990 siguen siendo muy d&eacute;biles, pese a los esfuerzos, innegables, realizados por unos u otros dirigentes. No hay mayor ilustraci&oacute;n de lo que tenemos entre manos que la que proporciona, de nuevo, Bosnia: aunque la frontera que separa a las dos entidades que configuran el Estado federal tiene un cariz aparentemente administrativo, conserva un peso notabil&iacute;simo que a la postre se traduce, del lado de buena parte de los habitantes, en la firme decisi&oacute;n de no cruzarla. El sentido com&uacute;n sugiere que, mientras los problemas de relaci&oacute;n entre todas estas rep&uacute;blicas prosigan, es dif&iacute;cil que la econom&iacute;a cobre alas, como es dif&iacute;cil que se cierren viejas heridas.</p>\r\n<p>Y es que nada ser&iacute;a m&aacute;s ingenuo que concluir que las situaciones de conflicto son cosa del pasado. Aunque es improbable que aboquen en escenarios tan t&eacute;tricos como los que cobraron cuerpo en la d&eacute;cada de 1990, las tensiones perviven, y las incertidumbres con ellas. Bosnia es un castillo de naipes, nadie sabe a ciencia cierta qu&eacute; ser&aacute; Kosovo -&iquest;un protectorado internacional?, &iquest;una provincia serbia?, &iquest;un Estado independiente?- dentro de unos a&ntilde;os, el acuerdo de paz suscrito en Macedonia en 2001 se intuye muy fr&aacute;gil y lo m&aacute;s sencillo es, en fin, que se rompa la federaci&oacute;n que integran Serbia y Montenegro. De por medio campan, por a&ntilde;adidura, poblaciones llenas de rencor, como es el caso de los serbios expulsados de Croacia, de los propios serbios que habitan aut&eacute;nticos guetos en Kosovo y de los refugiados bosnios. Un term&oacute;metro adecuado de la situaci&oacute;n lo aporta el prolongado despliegue de contingentes militares for&aacute;neos cuya marcha se ve trabada, no s&oacute;lo por reales o imaginarias tensiones, sino tambi&eacute;n por las dependencias econ&oacute;micas que generan.</p>\r\n<p>Aunque es leg&iacute;timo aseverar que la presencia exterior, militar como civil, no obedece tanto al prop&oacute;sito de evitar que los hechos se desmanden como al de apuntalar intereses vinculados con el designio de acrecentar el control sobre la regi&oacute;n, lo cierto es que la atenci&oacute;n que las potencias occidentales dispensan a &eacute;sta -ya lo hemos se&ntilde;alado- ha ido menguando. Nuestros gobiernos parecen contentarse con que el espacio posyugoslavo deje de ser, definitivamente, una fuente de problemas. Ah&iacute; est&aacute;, para testimoniarlo, una Uni&oacute;n Europea que, poco generosa, pese a lo que reza la ret&oacute;rica oficial, a buen seguro preferir&iacute;a dejar para mejor momento las demandas de adhesi&oacute;n que van llegando a sus despachos.</p>\r\n<p>Conviene que no nos enga&ntilde;emos en demas&iacute;a sobre el sentido de fondo de lo acontecido en los Balcanes occidentales en los diez &uacute;ltimos a&ntilde;os: nuestros pa&iacute;ses han apostado ante todo por una fantasmag&oacute;rica estabilidad, aun a costa de abandonar cualquier horizonte de genuina reconstrucci&oacute;n democr&aacute;tica y de no menos genuina restauraci&oacute;n de la vida multi&eacute;tnica. A duras penas puede aceptarse, por lo dem&aacute;s, que las muchas miserias de estas horas son responsabilidad exclusiva de los agentes locales: las m&aacute;s de las veces los acontecimientos se han desarrollado como, conforme a la naturaleza de las intervenciones for&aacute;neas, era de prever que lo hiciesen. Las v&iacute;ctimas principales de semejante l&iacute;nea de conducta han sido, sin duda, quienes en Croacia como en Serbia, en Bosnia como en Macedonia, tuvieron, un decenio atr&aacute;s, la mala idea de plantar cara a las exclusiones.</p>\r\n<p class=\"nota_pie\"><strong>Carlos Taibo</strong>&nbsp;es profesor de Ciencia Pol&iacute;tica en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid. Es autor de&nbsp;<em>La desintegraci&oacute;n de Yugoslavia</em>&nbsp;(2000) y&nbsp;<em>Guerra en Kosova</em>&nbsp;(2001).</p>\r\n<p class=\"nota_pie\">* Este art&iacute;culo apareci&oacute; en la edici&oacute;n impresa del S&aacute;bado, 17 de diciembre de 2005</p>"]]]],["element",{"elementId":"53"},["name","Enlace"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"34017"},["text","<a href=\"https://elpais.com/diario/2005/12/17/opinion/1134774009_850215.html\" target=\"_blank\">https://elpais.com/diario/2005/12/17/opinion/1134774009_850215.html</a>"]]]]]],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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Cuando se cumplen 20 a&ntilde;os desde que&nbsp;<a href=\"https://elpais.com/diario/1992/04/06/internacional/702511214_850215.html\">el 6 de abril de 1992</a>&nbsp;unos francotiradores serbios tirotearan una manifestaci&oacute;n independentista en Sarajevo y comenzara una cruel guerra, el pa&iacute;s sigue dividido en dos entidades que parecen irreconciliables: la Federaci&oacute;n Croata-Musulmana y&nbsp;<a href=\"https://elpais.com/tag/serbia/a/\">la Rep&uacute;blica Serbia</a>. Dos servicios de correos, dos empresas de tel&eacute;fonos m&oacute;viles, organismos p&uacute;blicos duplicados y una ausencia total de sentimiento nacional compartido definen hoy un pa&iacute;s que ha resta&ntilde;ado las heridas f&iacute;sicas, pero no ha logrado ni mucho menos la reconciliaci&oacute;n.</p>\r\n<a name=\"sumario_1\"></a>\r\n<div class=\"sumario__interior\">\r\n<h3 class=\"sumario-titulo\"><span class=\"sin_enlace\">M&Aacute;S INFORMACI&Oacute;N</span></h3>\r\n<div class=\"sumario-texto\">\r\n<div class=\"apoyos\">\r\n<ul class=\"apoyos-listado\">\r\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\"><span class=\"apoyo-titulo\"><a href=\"https://elpais.com/diario/2005/07/10/internacional/1120946411_850215.html\">Un infierno llamado Srebrenica</a></span></li>\r\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\"><span class=\"apoyo-titulo\"><a href=\"https://internacional.elpais.com/internacional/2011/10/16/actualidad/1318793428_156884.html\">Los Balcanes se alejan de Europa</a></span></li>\r\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\"><span class=\"apoyo-titulo\"><a href=\"https://internacional.elpais.com/tag/balcanes/a/\">Serbia ya est&aacute; en la puerta de la UE</a></span></li>\r\n<li class=\"apoyo_normal apoyo_sinfoto\"><span class=\"apoyo-titulo\"><a href=\"https://internacional.elpais.com/internacional/2011/12/09/actualidad/1323434717_472781.html\">Los Balcanes de la paz</a></span></li>\r\n</ul>\r\n</div>\r\n</div>\r\n</div>\r\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" data-google-query-id=\"CPrz6ofmmdUCFRuMUQod220Oaw\">\r\n<div id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/internacional/intext_0__container__\"><iframe id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/internacional/intext_0\" title=\"3rd party ad content\" name=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/internacional/intext_0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" width=\"1\" height=\"1\" data-integralas-id-4558c828-4e5c-d531-f001-8b196ce826d6=\"\"></iframe></div>\r\n</div>\r\n<p>&ldquo;Ni siquiera&nbsp;<a href=\"https://elpais.com/tag/ivo_andric/a/\">Ivo Andric</a>, el &uacute;nico premio Nobel de la antigua Yugoslavia, nacido en Bosnia, sirve como referente que unifique a musulmanes [hoy llamados bosniacos], serbios y croatas&rdquo;, se&ntilde;ala el te&oacute;logo y diplom&aacute;tico Dejan Mackovic. Ni la selecci&oacute;n de f&uacute;tbol logra aglutinar a los 3,8 millones de habitantes que se reparten por un territorio algo mayor que Arag&oacute;n. Tal vez solo la m&uacute;sica, ese turbo folk balc&aacute;nico tan ruidoso y popular, consigue convocar a j&oacute;venes de las tres etnias en torno a Goran Bregovic u otros int&eacute;rpretes. &ldquo;Si hablamos del futuro existe consenso en que Bosnia debe integrarse en la Uni&oacute;n Europea, pero si abordamos el pasado cada comunidad defiende una versi&oacute;n diferente&rdquo;, explica Mackovic, de origen serbio, que a sus 32 a&ntilde;os ha residido en varios pa&iacute;ses.</p>\r\n<p>No ayuda mucho que la ense&ntilde;anza en colegios e institutos responda en la pr&aacute;ctica a criterios &eacute;tnicos y que los libros de historia, por ejemplo, ofrezcan planteamientos muy distintos sobre una guerra que caus&oacute; m&aacute;s de 100.000 muertos y dos millones de desplazados entre abril de 1992 y diciembre de 1995, cuando se firmaron los acuerdos de Dayton (Ohio) que pusieron fin a la contienda. Desde el sur del pa&iacute;s, la croata Antonella Medak, como tantos otros, culpa a los pol&iacute;ticos nacionalistas &mdash;la inmensa mayor&iacute;a&mdash; de aprovecharse de la situaci&oacute;n para mantener sus privilegios. &ldquo;Aquellos que ocupan el poder&rdquo;, comenta, &ldquo;son los mismos que hace 20 a&ntilde;os. No me refiero solo a los pol&iacute;ticos, sino tambi&eacute;n a los l&iacute;deres religiosos, culturales o econ&oacute;micos&rdquo;.</p>\r\n<div class=\"teads-inread\">\r\n<div class=\"teads-ui-components-label\">&nbsp;</div>\r\n<div id=\"teads0\" class=\"teads-player\">A prop&oacute;sito de econom&iacute;a, todos los habitantes de Bosnia-Herzegovina coinciden en que la &uacute;nica salida para abandonar&nbsp;<a href=\"https://internacional.elpais.com/internacional/2011/10/16/actualidad/1318793428_156884.html\">el largo t&uacute;nel de la posguerra pasa por la UE</a>, como ocurri&oacute; con sus vecinos Eslovenia y Croacia. Con un paro que ronda el 40% de la mano de obra y unas generaciones j&oacute;venes que solo piensan en emigrar, el club de Bruselas aparece como un horizonte deseable a pesar de la terrible crisis europea. Con una mirada en la media distancia Ricard P&eacute;rez Casado, ex alcalde de Valencia y administrador europeo en la posguerra de Mostar, capital de Herzegovina, resume lo que muchos opinan sobre las trabas para la econom&iacute;a bosnia. &ldquo;Las industrias cl&aacute;sicas anteriores a la guerra&rdquo;, se&ntilde;ala, &ldquo;no se han recuperado del todo y sectores con futuro, como el turismo, no cuentan con infraestructuras necesarias. Adem&aacute;s, por encima de todo, el capital extranjero se muestra reticente a invertir en Bosnia, un pa&iacute;s dividido en dos entidades y con una muy compleja maquinaria administrativa y pol&iacute;tica&rdquo;.</div>\r\n</div>\r\n<p>Nacido en 1972 en&nbsp;<a href=\"https://elpais.com/diario/2005/07/10/internacional/1120946411_850215.html\">la m&aacute;rtir Srebrenica</a>, donde las milicias serbias asesinaron a unos 8.000 varones musulmanes en el verano de 1995, el bosniaco Sabahet Brdarevic destila realismo, al tiempo que infunde optimismo desde su casa de Sarajevo. &ldquo;Mis padres regresaron a Srebrenica y ahora viven all&iacute; en paz&rdquo;, seg&uacute;n sus palabras. &ldquo;Todos los pol&iacute;ticos bosnios&rdquo;, afirma, &ldquo;hablan de nacionalismo para no abordar los problemas reales de la gente que no son otros que el paro, la crisis o la corrupci&oacute;n. El nacionalismo es una cortina de humo. Por otra parte, est&aacute; claro que no hay alternativa a ingresar en la UE y antes en la OTAN, como paso previo. Es lo &uacute;nico en lo que todos estamos de acuerdo&rdquo;.</p>"]]]],["element",{"elementId":"53"},["name","Enlace"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"33982"},["text","<a href=\"https://internacional.elpais.com/internacional/2012/04/05/actualidad/1333641766_247634.html\" target=\"_blank\">https://internacional.elpais.com/internacional/2012/04/05/actualidad/1333641766_247634.html</a>"]]]]]],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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A finales de 2004 contaba con 880 hombres, y en la actualidad se hab&iacute;a reducido a los&nbsp;<span id=\"U1402304606674Q\" class=\"span\">80 polic&iacute;as.</span></p>\r\n<p class=\"p\">Pese a que no se registran incidentes violentos desde hace mucho, la tensi&oacute;n pol&iacute;tica entre las tres comunidades bosniacas sigue siendo alta. De hecho&nbsp;<span id=\"U1402304606674dG\" class=\"span\">es la antigua rep&uacute;blica yugoslava m&aacute;s alejada de la posibilidad de incorporarse a la UE</span>. Ya pertenece a la Uni&oacute;n Eslovenia (desde 2004), y Croacia formar&aacute; parte el a&ntilde;o que viene. Macedonia y Serbia han obtenido el estatus de candidato, y Montenegro acaba de abrir las negociaciones de adhesi&oacute;n.</p>"]]]]]],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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Esta par&aacute;lisis pol&iacute;tica es fiel trasunto del marasmo que atenaza a la exrep&uacute;blica yugoslava 20 a&ntilde;os despu&eacute;s de que comenzara el asedio de Sarajevo, y con &eacute;l la guerra m&aacute;s exterminadora de la Europa reciente. Un marasmo que proyecta serias dudas sobre su viabilidad tal y como fue prevista en los acuerdos de Dayton, que en 1995 acabaron con la tragedia.</p>\r\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" data-google-query-id=\"CKey8vmZldUCFcajUQodmpoPmA\">\r\n<div id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/opinion/intext_0__container__\"><iframe id=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/opinion/intext_0\" title=\"3rd party ad content\" name=\"google_ads_iframe_/7811748/elpais_web/opinion/intext_0\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" width=\"1\" height=\"1\" data-integralas-id-2104daf1-358f-01f2-6062-56e1273453c2=\"\"></iframe></div>\r\n</div>\r\n<p>Bosnia es un Estado especialmente complejo, compuesto por dos entidades (la Republika Srspka, serbia, y la Federaci&oacute;n bosnio-croata), una presidencia tripartita y un Gobierno central de escasos poderes. EE UU puso fin a la guerra en Dayton, pero no prepar&oacute; el camino para la unificaci&oacute;n de un pa&iacute;s en el que tres nacionalismos que aglutinan el poder y siguen sin soportarse desarrollan agendas centr&iacute;fugas. Los herederos de Radovan Karadzic, particularmente, en la mitad serbia de Bosnia, persiguen la secesi&oacute;n con determinaci&oacute;n fundamentalista, buscando que Europa acabe dando la batalla por perdida y les acepte como Estado separado. Pero tambi&eacute;n los croatas se consideran extra&ntilde;os en su federaci&oacute;n con los bosniomusulmanes. Los pol&iacute;ticos bosnios, sin visi&oacute;n com&uacute;n de futuro, prefieren la ret&oacute;rica nacionalista, que explota miedos y resentimientos, a la puesta en pie de instituciones centrales e incluyentes. Los intentos de la UE, a trav&eacute;s de sucesivos proc&oacute;nsules con amplios poderes y un r&iacute;o de dinero, no han conseguido hacer de Bosnia un Estado funcional.</p>\r\n<p>Las heridas de la guerra son tan profundas como la divisi&oacute;n de Bosnia. El mayor peligro que acecha al varado pa&iacute;s balc&aacute;nico es el retroceso hacia los presupuestos que hicieron posible su terrible pasado. El riesgo es tan real como para que Europa (que mir&oacute; hacia otro lado en momentos cr&iacute;ticos) haga de &eacute;l una prioridad real.</p>\r\n<p>Bosnia es el espejo m&aacute;s deformado, pero no la &uacute;nica situaci&oacute;n irresuelta por la implosi&oacute;n yugoslava. Los serbios de Kosovo votaron recientemente en un simb&oacute;lico refer&eacute;ndum no aceptar la autoridad del nuevo Estado. Agravan as&iacute; las tensiones inter&eacute;tnicas y complican el camino de Serbia hacia la Uni&oacute;n Europea, en el que resultar&aacute;n decisivas las elecciones adelantadas del mes pr&oacute;ximo y del que las relaciones de Belgrado con su antigua provincia son elemento determinante.</p>"]]]],["element",{"elementId":"53"},["name","Enlace"],["description"],["elementTextContainer",["elementText",{"elementTextId":"33691"},["text","<a href=\"https://elpais.com/elpais/2012/04/05/opinion/1333649718_007099.html\" target=\"_blank\">https://elpais.com/elpais/2012/04/05/opinion/1333649718_007099.html</a>"]]]]]],["elementSetContainer",["elementSet",{"elementSetId":"1"},["name","Dublin Core"],["description","The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. 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