Cáucaso: juegos de guerra, cada vez más peligrosos

Título

Cáucaso: juegos de guerra, cada vez más peligrosos

Autor

Marcelo Cantelmi

Fecha

08/09/2012

Fuente

Clarín

Descripción

Opinión sobre el asesinato de un teniente armenio a manos de un homólogo azerí que reavivó las brasas del conflicto armenio-azerí.

Texto original

La noticia muy controvertida es sencilla de relatar y puede hasta asombrar, aunque se hace cada vez más difícil que sorprenda en este presente que un gobierno viole instituciones, el sentido de la justicia y hasta el honor.

La cuestión es así: en 2004 un oficial del ejército de Azerbaiján, Ramil Safarov, tomó un hacha y en plena noche la descargó sobre el cuello de un teniente armenio, Gurgen Markarian, hasta casi desprenderle la cabeza.

Fue el acto de un psicópata que intento justificar con el argumento de que la víctima lo había insultado . En el trasfondo está la guerra que estos países sostuvieron en la década del ‘90 por el enclave armenio de Nagorno Karavagh, conflicto que desde 1994 esta apenas detenido por un frágil cese de hostilidades.

El tremendo crimen del relato sucedió en Budapest, la capital de Hungría, cuando los dos oficiales realizaban un curso de inglés patrocinado por la Otan para los países de la ex URSS. Debido a lo inapelable del caso, la justicia de ese país condenó rápidamente a Safarov a cadena perpetua. Pero el 31 de agosto pasado, el gobierno húngaro accedió al pedido de extradición formulado por Azerbaiján con el compromiso de que el asesino continúe su condena allí. No fue así. En cuanto el prisionero llegó a Bakú el presidente azerí Ilham Alyev lo liberó en un acto en el cual lo declaró héroe nacional y su ministerio de Defensa lo ascendió a mayor, le regaló un departamento y le pagó todos los sueldos caídos durante los ocho años que permaneció en la prisión húngara. Debe haber pocos mensajes tan concluyentes de impunidad y estímulo para quien cometa un crimen de odio.

El escándalo y perturbación que produjo este episodio fue tal que disparó una cadena de repudio alrededor del mundo; desde la Casa Blanca hasta Moscú y toda Europa. Hungría buscó distanciarse sosteniendo que había accedido a la extradición por el compromiso de la contraparte azerí de que Safarov seguiría encarcelado. Pero todo quedó en una telaraña muy confusa , especialmente después que trascendió que poco antes de estos sucesos, el polémico régimen ultranacionalista de Víctor Orban en Hungría había iniciado negociaciones con Azerbaiján para obtener un préstamo de entre 2 y 3 mil millones de euros de esa rica nación petrolera.

Algunos analistas citados por The New York Times desde Moscú consideraron que Alyev, heredero de la dinastía gubernamental que inició su padre y que proclama constantemente su odio hacia los armenios, tomó esta decisión para mejorar su imagen con vistas a las elecciones del año que viene. De ser así, parece una movida exagerada y quizá innecesaria teniendo en cuenta el control total que ejerce sobre la política del país.

Lo cierto es que este hecho provocó una escalada de la tensión binacional y el temor de que se desencadene una guerra de derivaciones imprevisibles en el Cáucaso Sur. El presidente armenio Serzh Sarkisian ordenó hace pocos días el alerta máximo de sus fuerzas armadas y advirtió a Bakú que esta dispuesto a ir a la guerra.

Alyev puede haber actuado irresponsablemente, pero aún con esa cuota de inconsciencia resulta difícil desprender este episodio y su carácter provocador, del actual marco global. Una conflagración en el Cáucaso puede producir en las actuales circunstancias mundiales, y por las alianzas internacionales de cada uno de esos bandos, un cataclismo con consecuencias mucho más allá de esos países casi en el haz del atentado en Sarajevo a comienzos del siglo pasado.

Conviene observar en detalle lo estrecho de la cornisa por la que actualmente esta rodando el planeta y el nivel de riesgo de estos juegos. La actual crisis global, principal fuente de inestabilidad social y política mundial, tiene una perspectiva mucho más grave que lo que se preveía hace apenas unos meses. El indicador de actividad industrial en China esta hoy en su peor nivel desde marzo de 2009. A su vez el registro de confianza de los gerentes (responsables de la compras de insumos) de Alemania registra, según Eurostat, una caída sin precedentes en tres años. Como acaba de señalar The Wall Street Journal , si Alemania se traba, la eurozona perderá su única locomotora y ello tendrá un efecto más allá del continente golpeando a EE.UU.

También en Asia, Japón, que mostró cierta recuperación, volvió a perder pie y se descuenta que se encogerá otra vez en lo que queda del año. En el norte de África y todo el Oriente Medio este panorama se mide por el encarecimiento de los alimentos y el aumento de la pobreza, que fomentan el crecimiento de las tendencias integristas ultrarreligiosas . Es un tablero de ajedrez con las pocas piezas llegando al jaque mate. Sucede no casualmente en un mundo donde China le acaba de imponer un sonoro límite a EE.UU.

para que no intervenga en el mar de la China, que Washington considera parte de su espacio estratégico, y Beijing su “mare nostrum”. O en el que Rusia, anfitrión desde este sábado en la emblemática Vladivostok de la influyente cumbre económica del Asia Pacífico (Apec), se ha apropiado literalmente de la crisis en Siria, y del futuro de ese país y del vecindario . Todo ello a despecho de las presiones de Europa, EE.UU. o de potencias regionales como Turquía, vale recordar el principal aliado de Azerbaiyán y que también acaba de enarbolar imprevistamente en medio de las actuales contingencias la “cuestión” de Nagorno.

La irrupción de un mundo multipolar, aun con sus desordenes, podría ser una buena noticia pero no es una consecuencia buscada, sino el efecto del aplanamiento de los liderazgos que tanto explica como motiva la ausencia de una salida a la crisis. Esto ya sucedió en el pasado y la válvula para “ordenar” la anarquía fue un torrente de sangre que convirtió al siglo veinte en uno de los más violentos de la historia moderna. Episodios como los de Azerbaiján son luces rojas en un camino de oscuridad. Pueden estar indicando mucho más de lo que parece.

Copyright Clarín, 2012.

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Citación

Marcelo Cantelmi, “Cáucaso: juegos de guerra, cada vez más peligrosos,” Repositorio HISREDUC, consulta 23 de octubre de 2021, http://repositorio.historiarecienteenlaeducacion.com/items/show/5151.

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